y se hagan eco de su oración con gran entusiasmo con gritos de “¡amén, oh, Señor, amén!” [^17]
[^17]:Por cierto, no es de ninguna manera posible que el Creador de este mundo, todos Cuyos actos existen evidentemente por la conciencia, el conocimiento y la sabiduría, no estuviera al tanto y estuviera desinformado de los actos del más destacado de todas Sus criaturas. Nuevamente, es absolutamente imposible que el Maestro Omnisapiente sea indiferente a las obras y las oraciones de ese ser destacado entre Sus criaturas, y que las considere sin importancia a pesar de estar al tanto de ellas. Es incluso más imposible que el Poderoso y Misericordioso Maestro del Mundo no acepte sus oraciones, si no es indiferente a ellas. Sí, a través de la luz del Ser según Muhammad, la forma del mundo ha cambiado. La verdadera esencia del ser humano y de todos los seres en el cosmos se evidenciaron a través de esa luz; se volvió claro que cada una de ellos es una misiva del Eterno Adorado que proclama los Nombres Divinos, seres preciosos y profundos con funciones otorgadas por Allah y destinadas a manifestar la eternidad. Si no fuera por esa luz, los seres estarían condenados a la aniquilación total, no tendrían ningún valor ni sentido, serían inútiles y estarían confundidos, serían el resultado de la casualidad ciega y estarían hundidos en la oscuridad de la ilusión. Es por esta razón que tal como los seres humanos dicen "amén" a la oración del Profeta (PyB), así también todos los otros seres, desde la faz de la tierra hasta el trono de Allah, desde el suelo hasta las estrellas, todos se enorgullecen de su luz, y proclaman su conexión con él. El mismísimo espíritu de la adoración del Profeta (PyB) es ciertamente nada más que la oración. Nuevamente, todos los movimientos y las obras del cosmos son oración. Por ejemplo, el progreso de una semilla hasta que se convierte en árbol es una forma de oración al Creador. En breve, los filósofos tienden a la incredulidad por el hecho de que consideran las cosas como imposibles, mientras que la Palabra Diez (la discusión sobre la resurrección), por medio de la pregunta reiterada “¿es acaso posible?” muestra dónde yace la imposibilidad y así les da un golpe en la boca.
Ve, él pide dicha y eternidad a un Ser tan Omnioyente, Generoso y Poderoso, tan Omnividente, Misericordioso y Sapiente, que Él ve, oye, acepta y se apiada del deseo más secreto, del anhelo más oscuro de sus criaturas, esto es, de manera observable. Él responde todos los ruegos incluso si son ofrecidos silenciosamente. Él otorga todas las cosas y responde todos los ruegos de una manera tan sabia, perceptiva y misericordiosa que no quedan dudas de que todo ese cuidado y esa regulación pueden derivar sólo del Omnioyente y Omnividente, del Generoso y Misericordioso.
Escuchemos lo que el Orgullo de Todo Ser está pidiendo, esa fuente de honor para toda la humanidad, ese ser único de toda la creación, que
