Fundación de Ciencia y Cultura de Estambul
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purificados de cada siglo realizan sus deberes de adoración, bajo el liderazgo de un profeta o un evliya, y ellos exclaman: اَللّٰهُ اَكْبَرُ Allahu Akbar “Allah es el Más Grande” habiendo terminado los deberes en sus vidas, vuelan a moradas elevadas, y pasan al futuro.

Mira a su izquierda y con la luz de la fe distingue de lejos un lugar de festejo del Más Misericordioso, donde hay palacios de bendiciones con jardines del Paraíso, Más Allá de las inmensas revoluciones del Reino Intermedio y del Más Allá. Y se sabe que las tormentas, los terremotos y los eventos desafortunados, son funcionarios sumisos. Ve que estos sucesos, tal como las tormentas de primavera y las lluvias, que parecen ser calamidades, son en realidad una gentileza de Allah. Incluso ve la muerte como el principio de la vida eterna y la tumba, como la puerta a la felicidad infinita. Tú mismo puedes aplicar otros aspectos de la realidad a este ejemplo.

Tercer Punto

TERCER PUNTO: La fe es la luz y la fuerza también. Sí, el ser humano que logra la fe verdadera puede desafiar al Universo y sortear las dificultades de la vida. Al decir: “Ya me he encomendado a Allah”, navega con seguridad y paz en el barco de la vida atravesando las gigantescas olas de adversidades. Deja toda tu carga en la poderosa mano del Todo Poderoso, navega tranquilo por el mundo y descansa en la Morada Intermedia. Luego podría volar al Paraíso para entrar a la Felicidad Eterna. Sin embargo, si no se encomienda a Allah, las cargas mundanales no le permiten volar sino que lo hacen hundirse en lo más profundo.

Es decir que la fe necesita la afirmación de la Unidad Divina, la Unidad Divina necesita de la sumisión, la Sumisión a Allah necesita de la confianza en Allah y esta confianza nos guía hasta la felicidad tanto en este mundo como en el Otro.

Pero no lo mal entiendas, la confianza en Allah Altísimo no es rechazar las causas en su totalidad, sino conocer que las causas son el velo de la mano del Poder Divino y han recurrido a él. Aferrarse a las causas es considerar una forma efectiva de súplica, es observar los efectos del Omnipotente Allah, es reconocer que los resultados son sólo de Él, Alabado Sea, y también consiste en estar agradecido a Él.

Una persona que se ha encomendado a Allah y otra que no, son comparables a los dos hombres del siguiente ejemplo:

Un cierto día dos hombres cargados con cosas pesadas sobre sus cabezas y espaldas compraron un pasaje y subieron a bordo de un

4–6 de octubre de 2026 · Estambul

XIII Simposio Internacional Bediuzzaman

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