Eterno, que suponiendo que todas las causas se juntaran y tuvieran el poder de actuar y voluntad propia, aún así no podrían imitar esa firma. Porque los seres vivos, todos los milagros del poder Divino, son puntos donde se focalizan los Nombres Divinos, que son como los rayos del Sol Eterno. Si esa extraña inscripción de arte, ese orden maravilloso de sabiduría, esa manifestación del misterio de la Unicidad sobre los seres vivos no se le adjudica al Único y Eternamente Suplicado, es necesario aceptar que hay, oculto dentro de cada ser vivo e incluso en una mosca o en una flor, un poder creativo infinito, un conocimiento que abarca todas las cosas, una voluntad absoluta con la que gobernar el universo, e incluso los atributos externos propios al Necesariamente Existente, así se cae en el nivel más ridículo del extravío y la superstición. Bastante simple, se necesita atribuirle una Divinidad a cada partícula de la flor o de la mosca. Porque se le dio un estado a aquellas partículas, en especial si son semillas, por medio del cual consideran al ser vivo del que son parte, y asumen una posición acorde a sus sistemas y orden. La partícula está incluso en una posición para ver a todos los miembros de las especies a las cuales su ser vivo pertenece, o a una mosca con alas para ser plantadas en un lugar apropiado para la continuidad de su especie y para plantar la bandera de la especie. De hecho, mantiene una posición por medio de la cual las transacciones de ese ser vivo con todos los otros seres puedan continuar, y sus relaciones con ellos conectados con sustancia ya que está necesitado de todos ellos.
Así, si esa partícula no es un oficial de Quien Posee Poder Absoluto, si su relación con Él se corta, tiene que adjudicársele un ojo que ve todas las cosas y una conciencia que abarca todas las cosas.
En breve: Si los soles de miniatura y los variados colores en las gotitas de agua y fragmentos de vidrio no son atribuidos al reflejo del sol y a la manifestación de su reflejo, uno tiene que aceptar la existencia de innumerables soles en lugar del único sol; es necesario aceptar una superstición absolutamente imposible. De exactamente la misma manera, si no se atribuye todo al Absolutamente Poderoso, es necesario aceptar a infinitos dioses en lugar de Allah, Uno y Único; por cierto, tantos dioses como cantidad de partículas existentes en el universo, cayendo así al nivel del delirio de aceptar imposibilidades multiplicadas por cien.
Para resumir: De cada partícula se abren tres ventanas hacia la luz de la unidad y la necesaria existencia del Sol Eterno:
#### Primera Ventana
Primera Ventana: Cada partícula es como un soldado que tiene una relación con cada una de las esferas de la milicia, es decir, con su pelotón, su compañía, su batallón, su regimiento, su división, y el ejército y con las
