Fundación de Ciencia y Cultura de Estambul
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vemos. De otra manera, todo sería tan costoso y difícil que, si todo el mundo fuese dado a unos pocos, incluso así no podrían obtenerlo.

Prueba Diez

PRUEBA DIEZ: ¡Ven mi amigo, que has entrado un poco en razón! Hemos estado aquí quince días [^20]. Si no conocemos las regulaciones de este mundo y no reconocemos a su rey, merecemos ser castigados; no tenemos excusas, porque hemos habitado este lugar por quince días (aunque como nos habían dado un respiro, no nos molestan). Por supuesto no hemos sido abandonados a nuestra suerte. No podemos deambular entre estos seres delicados, equilibrados, sutiles y bien formados como un animal y estropearlos; no nos permitirían hacerles daño. Las sanciones del augusto rey de este país están obligadas a ser sorprendentes. Puedes entender qué poderoso y majestuoso es por la forma en que ordena este gran mundo como si fuese un palacio, y lo hace girar como una máquina; administra este gran país como una casa, sin perderse nada. Ve, cómo se llena y se vacía un recipiente continuamente y cómo llena este palacio, este país, esta ciudad, con orden perfecto y lo vacía con perfecta sabiduría; cómo preparan una mesa y luego la limpian, muchas variedades de comidas se traen por orden y se las sirve bajo la forma de una amplia variedad de mesas [^21] puestas por una mano invisible en cada parte de este gran país y luego se limpian. La mano oculta limpia una y pone otra en su lugar. Vemos esto también y si usas tu inteligencia, entenderás que dentro de sea inmensa majestad existe una liberalidad infinitamente generosa.

[^20]:Quince días indica la edad de quince años, la edad de la discreción (véase Bujari, III, 232)

[^21]:Las mesas aluden a la faz de la tierra durante el verano cuando cientos de mesas del más misericordioso sirven frescas y diferentes comidas de la cocinas de misericordia. Cada jardín es un caldero, cada árbol es un mozo que sirve las bandejas.

Y mira, así como todas estas cosas dan testimonio de la soberanía y unidad de aquel que permanece oculto, así también estos cambios y revoluciones que pasan sucesivamente como caravanas que se abren y se cierran detrás del verdadero velo, testifican su continuidad y permanencia. Las causas de las cosas desaparecen junto con ellas, mientras que las cosas que les atribuimos, que le siguen, se repiten. Esto significa que aquellas obras no son suyas, sino que son las obras de aquel que nunca perece. Por ejemplo, se entiende que las burbujas sobre la superficie de un río desaparecen y las burbujas que les suceden brillan de la misma manera ya que un constante y elevado poseedor de luz es quien las hace brillar. De manera similar, la velocidad de cambio de estas cosas y las que le suceden asumen los mismos colores, muestran que son las

4–6 de octubre de 2026 · Estambul

XIII Simposio Internacional Bediuzzaman

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