El Corán ornamentado es este universo diseñado artísticamente, el Rey es el Omnisciente Eterno. En cuanto a los dos hombres, uno – el europeo – representa a la filosofía y a los filósofos, el otro, al Corán y a sus estudiantes. Sí, el Sabio Corán es el exponente más elevado, un traductor muy elocuente del Poderoso Corán del Universo. Sí, es el Criterio que instruye a los seres humanos y genios en cuanto a los signos de la creación inscritos por la pluma del poder sobre las páginas del universo y sobre las hojas del tiempo. En cuanto a los seres, cada uno es una letra significativa, que carga el significado de otra, es decir, las ve debido a su Creador. Dice: “¡Qué hermosamente fueron creadas! ¡Qué exquisitamente señalan a la belleza del Creador!”, mostrando así la verdadera belleza del universo.
Pero la filosofía que ellos llaman la ciencia de la sabiduría se ha hundido en las decoraciones de las letras de los seres y en sus relaciones, se ha desconcertado; ha confundido el camino de la realidad. Mientras que las letras de este libro poderoso deberían ser observadas como si cargaran el significado de otra, es decir, debido a Allah, no han hecho esto; han visto a los seres como significados en sí mismos. Esto significa que han visto a los seres debido a los seres mismos, los han discutido de esa manera. En lugar de decir: “Qué bellamente han sido creados”, dicen: “Qué bellos son”, así los han hecho horribles. Al hacer esto han insultado al universo, han provocado su queja. Por cierto, la filosofía sin religión es una sofistería divorciada de la realidad y un insulto al universo.
Segundo Principio
SEGUNDO PRINCIPIO
Una comparación entre el entrenamiento moral que la sabiduría del Sabio Corán le da a la vida personal y lo que la filosofía enseña:
El estudiante sincero de filosofía es un faraón, pero es un faraón despreciable que adora lo más bajo en pro de algún beneficio; reconoce a todo de lo que puede beneficiarse como su “Señor”. Y es lamentable que, junto con su obstinación y tenacidad, sea desdichado y acepte la humillación interminable por un placer. Y él es lamentable junto con su obstinación y muestra su humillación al besar los pies de los individuos satánicos por algún beneficio bajo. Y ese estudiante irreligioso es vanidoso y dominante y como no puede encontrar un punto de apoyo en su corazón, es un tirano absolutamente impotente que brama. Y ese estudiante es un buscador egoísta de beneficio cuyo objetivo y esfuerzo es gratificar sus apetitos animales; un egoísta habilidoso que busca sus intereses personales dentro de ciertos intereses nacionalistas.
Sin embargo, el estudiante sincero de la sabiduría Coránica es un siervo, pero no se rebaja a adorar ni siquiera a la más grande de las
