Fundación de Ciencia y Cultura de Estambul
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que preste atención a la sucesión de eventos escritos en esas páginas. Porque el Corán no habla del sol por el sol en sí, sino que, por Quien lo ilumina. Además, no habla de la naturaleza del sol, que el ser humano no necesita, sino del deber del sol, que es el motivo principal para el orden del arte del Soberano, el centro del orden de la creatividad del Soberano, un enlace para la armonía y el orden del arte del Soberano en las cosas que el Eterno Inscriptor teje con los hilos del día y la noche. Puedes comparar otras palabras del Corán con éstas. A la vez que todas son palabras simples y comunes, cada una realiza la tarea de una llave de los tesoros de significados sutiles.

Es porque el estilo del Corán es para la mayor parte elevado y brillante en las formas descritas anteriormente que en ocasiones un nómada árabe estaba cautivado por una sola frase, y sin ser musulmán, se prosternaba. Un nómada se prosternó al oír la frase:

﴾ فَاصْدَعْ بِمَا تُؤْمَرُ ﴿ [^19] Cuando le preguntaron: “¿Te has convertido en musulmán?”, respondió: “No. Me prosterno ante la elocuencia de esta frase”.

[^19]:Corán, 15:94

##### Cuarto Punto

Cuarto Punto: Es la maravillosa elocuencia de sus palabras. Sí, tal como el Corán es extraordinariamente elocuente con respecto a su estilo y modo de exposición, así también hay una elocuencia verdaderamente fluida en sus palabras. La evidencia clara de la existencia de esta elocuencia es el hecho que no aburre ni causa cansancio; a la vez, el testimonio de los eruditos brillantes de las ciencias de la retórica forma una prueba decisiva de la sabiduría de la elocuencia.

Sí, no cansa ni si se repiten miles de veces; por cierto, da placer. No es una carga para la memoria de un niño pequeño y simple; los niños pueden memorizarlo fácilmente. No es desagradable al oído, afligido por la palabra más leve, de alguien que está extremadamente enfermo; es indulgente con él. Es como un helado de agua para el paladar de alguien que agoniza. La recitación del Corán le da un placer dulce al oído y a la mente de esa persona tal como el agua de Zamzam a su boca y paladar. La razón por la que no causa aburrimiento y la sabiduría de ello es esta: el Corán es alimento y sustento para el corazón, fuerza y riqueza para la mente, agua y luz para el espíritu, y la cura y el remedio para el alma. Todos los días comemos pan, y aún así no nos cansamos de él. Pero si tuviéramos que comer la fruta más selecta todos los días, nos aburriría. Eso significa que es porque el Corán es verdad y realidad, veracidad y

4–6 de octubre de 2026 · Estambul

XIII Simposio Internacional Bediuzzaman

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