para las glorificaciones de los seres vivos. Y de esta verdad, el borde de una verdaderamente poderosa ‘Ley de Justicia’ es evidente.
Y ya que, tal como el espíritu domina al cuerpo, así también las órdenes que hacen que las cosas existan, que están escritas por el Decreto Divino, dominan las materias inanimadas. Las materias inanimadas son capaces de asumir una posición y un orden debido a la escritura inmaterial del Decreto Divino.
Por ejemplo, en todos los tipos de huevos y esperma, y las variedades de semillas y granos, las materias adquieren diferentes rangos y luces según las órdenes que hacen que las cosas existan, es están todas escritas diferentes por el Decreto Divino. Las materias inanimadas de las semillas, que son todas iguales según su sustancia [^20], se vuelven la fuente de innumerables seres diferentes. Obtienen rangos y luces que son todas diferentes. Por cierto, entonces, es un requisito de un conocimiento abarcativo que si una partícula ha estado repetidamente al servicio de la vida y de las glorificaciones divinas que están en la vida, la sabiduría de esos significados se grabará en las frentes inmateriales de la partícula por la pluma del Decreto Divino, que no es negligente con nada. Y en esto, el borde de una poderosa ‘Ley del Conocimiento Abarcativo’ es evidente. Ya que esto es así, las partículas no quedan sin un propósito [^21].
[^20]:Por cierto, las semillas están todas compuestas por los cuatro elementos; están formadas de materia como hidrógeno, oxígeno, nitrógeno y carbono. Materialmente pueden considerarse como iguales; la diferencia entre ellos yace sólo en la escritura inmaterial del Decreto Divino.
[^21]:Esta oración es la respuesta a la expresión ‘ya que’ al comienzo de los siete párrafos anteriores.
#### En breve
En breve: Más allá de los bordes visibles de cada una de las siete leyes mencionadas anteriormente, es decir, la ‘Ley de Soberanía’, la ‘Ley de Bendición’, la ‘Ley de Belleza’, la ‘Ley de Misericordia’, la ‘Ley de Sabiduría’, la ‘Ley de Justicia’ y la ‘Ley del Conocimiento Abarcativo’, y de muchas otras leyes amplias, se señala el Nombre Más Grande y la manifestación más grande de ese Nombre Más Grande. Se puede entender de esta manifestación que, como el resto de los seres, las transformaciones de las partículas en este mundo están ocurriendo con un equilibrio sensible medido con conocimiento, según las órdenes dadas por el poder Divino que hace que las cosas existan, sobre los límites trazados por el Decreto Divino, por las instancias más exaltadas de sabiduría.
