Si hay un viaje sin dificultades, las oraciones de todos modos se acortan. Porque esa es la razón. Pero, si no se estuviera de viaje y hubiera cien dificultades, no puede ser la razón para acortar las oraciones. Así, por el contrario, el punto de vista en este momento es establecer el beneficio y la sabiduría en lugar de la razón, y juzgar según eso. Tales iytijads por cierto son mundanales, no celestiales.
Segundo
EL SEGUNDO: El punto de vista actual busca principal y esencialmente la felicidad mundanal, los juicios giran hacia ella mientras que el punto de vista de la Sharía busca principal y esencialmente la felicidad en el Más Allá y la felicidad en este mundo en segundo lugar e indirectamente como medio para alcanzar el Más Allá. Es decir, el punto de vista actual es un extraño para el espíritu de la Sharía; en cuyo caso, no se puede hacer iytijad en su nombre.
Tercero
EL TERCERO: Hay una regla: اِنَّ الضَّرُورَاتِ تُبِيحُ الْمَحْظُورَاتِ
La necesidad hace permisible lo que está prohibido. Esta regla no es universal. Mientras que no es por medio de lo que está prohibido, la necesidad hace lícito lo que está prohibido. Pero si algo se ha vuelto una necesidad debido al abuso y por razones ilícitas, no se puede cambiar una cosa ilícita a lícita, esta necesidad no puede ser la base de las ordenanzas que lo permitan, ni formar una excusa. Por ejemplo: si a través de una mala elección alguien se emborracha de una forma ilícita, según los eruditos de la Sharía, sus acciones actúan en su contra y no puede contarse como excusa. Si se divorcia de su esposa, el divorcio está en vigencia. Y si comete un crimen, recibe un castigo. Pero si no es por su mala elección, el divorcio no está en vigencia, ni tampoco recibe castigo e incluso si un alcohólico es adicto al alcohol al grado de necesitarlo, no puede decir: “Es una necesidad, y es lícito para mi”.
Así, en la actualidad hay muchos asuntos que han alcanzado el nivel de necesidad y han tomado la forma de una calamidad que aflige a la gente, y que, ya que han surgido de la mala elección, los deseos ilícitos y los actos prohibidos, no pueden ser la base de las ordenanzas que lo permita, ni hacer lícito lo que es ilícito. Sin embargo, ya que aquellos muyytajids en la actualidad hacen de esas necesidades la base de las ordenanzas de la Sharía, sus interpretaciones son mundanales, producto de sus propios deseos, contaminados por la filosofía, y, de ninguna manera pueden ser celestiales, ni estar de acuerdo con la Sharía. Sin embargo, si la disposición relacionada a las ordenanzas Divinas del Creador de los Cielos y de la Tierra y la interferencia en la adoración de Sus siervos no tienen el permiso del Creador, esa disposición y esa
