Tal como al ser humano lo espera la hora asignada y la tumba, así también lo esperan el Paraíso y el Infierno, que esperan su llegada con ansiedad.
La Undécima Verdad
LA UNDÉCIMA VERDAD
La Puerta de la Humanidad, y la Manifestación del Nombre de Verdad
¿Es acaso posible que Allah Todopoderoso, Quien es adorado por derecho, creara al ser humano dentro de la creación como el más significativo de todos Sus siervos con respecto a Su soberanía absoluta y con respecto a Su soberanía universal en todos Sus reinos; que Él hiciera al ser humano el recipiente más considerado de Su discurso glorioso, el espejo más universal de la manifestación de Sus Nombres; que Él lo creara como el milagro más hermoso de Su poder de la forma más bella, para recibir la manifestación del Nombre Más Grande, así como también esa calidad del Nombre Más Grande inherente a los otros Nombres, para que pueda evaluar y percibir los contenidos de Sus tesoros de misericordia; que Él lo hiciera un investigador de secretos equipados más que cualquier otra criatura con balanzas e instrumentos; y que Él lo hiciera el más necesitado de todas las criaturas con respecto a Sus infinitos dones, el que más sufre de la aniquilación y el que más desea la inmortalidad; que Él lo haga el más delicado, el más pobre y más necesitado de los animales, el más desdichado, sujeto a dolor en su vida mundanal pero el más sublime en cuanto a su disposición, en la más elevada de las formas y caracteres; es acaso posible que Allah Todopoderoso hiciera todo esto con el ser humano y no lo enviara al Reino Eterno para el que está adaptado y calificado y al que tanto anhela? ¿Es posible que Él negara así toda la esencia de la humanidad, actuara de una manera totalmente contraria a Su propia veracidad, y realizara un acto de injusticia que el ojo de la verdad debe considerar horrible?
Nuevamente, ¿es acaso posible que Quien gobierna con justicia, Cuya misericordia es absoluta, le otorgue al ser humano tal disposición que acepte la Confianza Suprema, de la cual tanto los cielos como las montañas se encogieron, para medir y saber, con sus medidas y artesanías ligeras e insignificantes, los infinitos atributos, las obras universales, las manifestaciones infinitas del Creador; que Él lo creara como el más delicado, vulnerable, débil e impotente de los seres, y aún así confiarle la regulación de toda la vida vegetal y animal sobre la tierra. Hacerlo intervenir en sus modos de adoración y glorificación de Allah; que Él lo haga una representación en miniatura de Sus procesos cósmicos; que Él lo haga proclamar Sus soberanía gloriosa a todos los
