La Palabra Siete
La Palabra Siete
Presta atención a la siguiente historia y comprenderás cuán valiosas son y cuántas dificultades esclarecen las dos partes de esta frase:
آمَنْتُ بِاللّٰهِ وبِالْيَوْمِ الْآخِرِ “Creo en Allah y en el Día Final”, la cual resuelve la enigmática clave de la creación y abre la puerta de la felicidad para el espíritu humano; también conoceremos lo beneficioso y curativo que es poner la confianza en tu Creador y refugiarse en Él a través de la paciencia y el ruego. Realizar la súplica a tu Proveedor a través del agradecimiento, escuchar el Corán, obedecer sus órdenes, realizar las oraciones y dejar de cometer grandes pecados, son pasajes sumamente importantes y preciados para el viaje a la eternidad, además de ser provisiones para el Más Allá y luces para la tumba.
Una vez un soldado cayó en una situación muy difícil en un campo de batalla y fue sometido a examen. Sucedió lo siguiente:
Tenía dos profundas y terribles heridas en ambos costados y detrás de él estaba al acecho un feroz león. Frente a él había una horca que llevaba a la muerte y a la aniquilación a todos los que amaba e incluso a él mismo. Además de todo esto, tenía que afrontar un largo viaje: estaba siendo desterrado; consideraba su situación desesperadamente terrible, sentía que era un soldado desafortunado. Pero una persona amable con luz interior como Khidr apareció y le dijo: “No desesperes. Te daré dos oraciones y te enseñaré a usarlas. Si las usas adecuadamente el león se convertirá en un dócil caballo a tu disposición y la horca se convertirá en un columpio para tu placer y disfrute; también te daré dos medicinas, si sigues las instrucciones las dos heridas se convertirán en dos flores perfumadas de las llamadas rosas de Muhammad (la paz y las bendiciones sean sobre él); además te daré un pasaje con el que serás capaz de hacer un viaje de años de duración en un día, como si volases. Si no me crees, prueba un poco y verás que es verdad.” El soldado probó un poco y afirmó que era verdad.
Sí, yo, este pobre Said, afirmo esto también. Es porque yo lo experimenté y vi que era absolutamente verdad.
Poco después vio a un hombre, astuto y libertino como un demonio, el cual venía del lado izquierdo y traía consigo galas adornadas; fotografías y fantasías, así como también, muchas bebidas para embriagarse. Se paró delante del soldado y le dijo:
