estarán vacías y sólo habrá pecado y dolor aferrado a tu cuello como un yugo.
Segunda Pérdida: Sufrirás el castigo por traicionar la confianza, ya que te has dañado a ti mismo usando los preciados instrumentos que recibiste para objetivos sin valor.
Tercera Pérdida: Por haber insultado y transgredido la sabiduría de Allah al destruir todas las buenas facultades del ser humano y colocarte en un nivel inferior al de los animales.
Cuarta Pérdida: Tu debilidad y pobreza te orillarán a colocar la pesada carga de la vida en tus frágiles hombros y por ello gemirás constantemente, te lamentarás bajo los golpes de la transitoriedad y la disgregación.
Quinta pérdida: Los bellos regalos del Clemente, tales como la inteligencia, el corazón, el ojo y la lengua; los cuales se te otorgaron para conseguir la vida eterna y la felicidad en el Más allá, se transformarán en instrumentos de aspecto horroroso que abrirá las puertas del Infierno frente tu rostro.
Ahora, vamos a pensar sobre la venta; ¿qué tan difícil es otorgar la confianza? ¿Es acaso tan difícil de otorgar que por ello mucha gente rechaza el ofrecimiento? ¡No, de ninguna manera∗! No es pesado en modo alguno. Ya que los límites de lo lícito son amplios y están debidamente adecuados a los deseos del ser humano, no hay necesidad de traspasar a lo prohibido. Las tareas impuestas por Allah son pocas y ligeras; ser un siervo y soldado de Allah es un placer y honor indescriptible. Una de las tareas es simple: actuar y realizar todas las cosas en nombre de Allah, como un soldado; tomar y dar en nombre de Allah; moverse y sentirse relajado de acuerdo con Su permiso y ley. Si uno se equivoca, entonces tendrá que pedir perdón y decir:
“¡Oh Señor! Perdona nuestros pecados, y acéptanos como Tus siervos. Haznos seguros sustentadores de Tu confianza hasta que la hora llegue cuando seamos tomados. Amén”, y pídele a Él. ∗∗∗
