cuya puerta estaba escrito mi nombre: Said. Me causó mucha curiosidad. Miré más de cerca y me pareció como si viera mi imagen reflejada en la puerta. Perplejo, grité, volví en mí y me desperté. Y voy a interpretar ésta visión para ti. Que Allah cause un bien de ello.
Esta ciudad era la vida social humana y la de la civilización del ser humano. Cada uno de los palacios era un ser humano. La gente de los palacios eran las facultades sutiles del ser humano como sus ojos, oídos, corazón, pensamientos, espíritu, intelecto y cosas como el espíritu caprichoso y el poder de la lujuria y de la ira. Cada facultad del ser humano tiene una misión diferente al servicio de Allah. El espíritu caprichoso y los poderes de la lujuria y de la ira son como el portero y el perro. Así, someter las facultades sutiles y benditas a un espíritu caprichoso, y hacerles olvidar sus deberes fundamentales es ciertamente declinar y no es progresar. Puedes interpretar el resto tú mismo.
Tercera Nota
TERCERA NOTA: Con respecto a sus actos, obras y labores, el ser humano es un animal débil, una criatura impotente. La extensión de su poder de disposición y posesión es tan limitada que no llega Más Allá de lo que alcanza su mano. Los animales domésticos, cuyas riendas están en manos de los seres humanos, comparten una parte de esa debilidad, impotencia y pereza, tal es así que si se los compara con sus pares salvajes, se ve una gran diferencia (como la diferencia entre cabras y vacas de un rebaño y las salvajes).
Pero, en cuanto a la pasividad, aceptación, súplica y ruego, es un pasajero honrado en esta casa de huéspedes que es el mundo. Él es un huésped de Alguien tan Generoso que le había abierto los tesoros infinitos de la misericordia y había sometido innumerables sirvientes al servicio del ser humano. Y una esfera tan grande se le ha preparado para su recreación, diversión y beneficio de este huésped que su diámetro es tan largo y ancho como al que puede llegar la imaginación.
Así, si el humano se apoya en su ego y hace de su vida mundana su objetivo, y trabaja para ciertos placeres temporales en su lucha por vivir, se agobia en un espacio extremadamente limitado y después desaparece. Todos los sistemas y todas las facultades dadas al ser humano atestiguan contra él en la resurrección y traen una petición en su contra. Pero si él sabe que es un huésped, gasta el capital de su vida dentro de lo que le permite Quien es su Anfitrión Generoso, se esfuerza por obtener la vida eterna, para luego relajarse y descansar. Así, él puede elevarse a lo más alto.
Del mismo modo, todas las facultades dadas al ser humano atestiguan favorablemente en el Otro Mundo. Ciertamente, todas las
