Fundación de Ciencia y Cultura de Estambul
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La Respuesta: Haremos que este misterio profundo sea más fácil de entender por medio de dos comparaciones. Considera estas dos comparaciones de la Palabra Doce, que son sobre el misterio del Milagroso Corán y el misterio de la Ascensión.

Primera Comparación

Primera Comparación: Un rey tiene dos formas de entrevistar, conversar y discutir, y dos maneras de dirigirse y de favorecer. Una es hablar en su teléfono privado con un sujeto común sobre un asunto en particular o alguna necesidad especial. La otra, bajo el título de soberano sublime, en nombre de la realeza suprema, con la dignidad de un gobierno universal, es conversar y hablar a través de un emisario o un alto oficial para dar a conocer y promulgar sus órdenes. Otra es hablar por medio de edictos ilustres que proclaman su majestuosidad.

Así, ﴾ وَلِلّٰهِ الْمَثَلُ الْاَعْلٰى ﴿ Y a Allah Le corresponde la descripción más alta, como esta comparación, el Creador del universo, el Señor de todas las cosas con sus caras aparentes e internas, el Soberano de la Eternidad, tiene dos formas de conversar, de hablar y de favorecer. La primera es particular y privada, la otra es universal y general. La Ascensión, en consecuencia, fue una manifestación de la cercanía de Allah de Muhammad (PyB) en forma de una universalidad y una exaltación superior a todos los otros que tienen cercanía de Allah. Fue honrado con la conversación y el discurso de Allah Todopoderoso a través de Su Nombre de Sustentador de Todo el Universo y del título de Creador de Todos los Seres.

Segunda Comparación

Segunda Comparación: Un hombre sostiene un espejo en su mano, en alto hacia el sol. Recibe luz que contiene los siete colores según la capacidad del espejo. Se conecta al sol a través de esa relación y conversa con él, y si dirige el espejo lleno de luz hacia su casa oscura o su jardín pequeño y privado, cubierto por un techo, se beneficiará, no en relación al valor del sol, sino según la capacidad del espejo.

Otro hombre, sin embargo, baja el espejo, enfrenta al sol directamente, y ve su majestuosidad y comprende su grandeza. Entonces escala una montaña muy alta, ve el brillo del amplio dominio del sol y conversa con él en persona y sin velos. Entonces regresa y abre amplias ventanas en su casa o en el techo de su jardín. Abre caminos hacia el sol del cielo. Conversa con la luz perpetua del sol real y habla con él. Y le dice en agradecimiento lo que sigue: “¡Oh, afable sol, que eres la belleza del mundo y el mimado de los cielos, que doras la faz de la tierra con tu luz y haces sonreír a las flores! Tú has calentado e iluminado mi pequeña casa y mi jardín de la misma manera que has iluminado a todo el mundo

4–6 de octubre de 2026 · Estambul

XIII Simposio Internacional Bediuzzaman

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