Fundación de Ciencia y Cultura de Estambul
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seres humanos a que busquen los originales perpetuos de los cuales ellos son copias. Existen, entonces, para los objetivos exaltados más allá de ellos mismos.

Cuarto Principio

Cuarto Principio: Comprenderás también que los adornos de este mundo [^22] son como muestras y formas de las bendiciones almacenadas en el Paraíso por la misericordia del Compasivo para los creyentes.

[^22]:Existen numerosos propósitos para la existencia de todo, y numerosos resultados fluyen de su ser. No están restringidos a este mundo ni a sus propias almas, como creen los desviados, estando así perdidos en la vanidad y el sinsentido. Por el contrario, los propósitos de la existencia y los resultados de la existencia de todas las cosas se relacionan con las siguientes tres categorías. La primera y más exaltada pertenece al Creador. Consiste en presentar ante la mirada del Testigo Eterno las miradas enjoyadas y milagrosas que Él ha fijado al objeto en cuestión, como si estuvieran en un desfile militar. Vivir por un segundo efímero es suficiente para obtener ese vistazo. Por cierto, la potencialidad y la intención de la existencia es suficiente, sin alguna vez emerger a la vida. Dan cuenta de este propósito, por ejemplo, las delicadas criaturas que se desvanecen rápidamente y las semillas y los granos, cada uno siendo una obra de arte, que nunca surgen a la vida, es decir, nunca dan frutos ni flores. Nada de esto sucede por inutilidad o sinsentido. Así, el primer propósito de todas las cosas es proclamar, por medio de su vida y existencia, los milagros de poder y los trazos de artesanía del Creador y desplegarlos ante la mirada del Monarca Glorioso. El segundo propósito de toda la existencia y el resultado de todos los seres pertenecen a la creación consciente. Todo es como una misiva que despliega la verdad, un poema artístico, o una palabra sabia del Creador Glorioso, ofrecida a la mirada de los ángeles y los genios, de los seres humanos y animales, que desean ser leídos por ellos. Es un objeto para la contemplación y la instrucción de cada ser consciente que lo consideren. El tercer propósito de toda la existencia y el resultado de todos los seres pertenecen al alma de la cosa misma, Y consiste de consecuencias tan menores como la experiencia de placer y felicidad, y de vivir con algún nivel de permanencia y confort. Si consideramos el propósito de un siervo empleado como un timonel de algún barco real, vemos que sólo un centésimo de ese propósito se relaciona al timonel en sí mismo – por ejemplo, el salario que recibe – noventa y nueve centésimos del propósito se relacionan con el rey que es el dueño del barco. Una relación similar existe entre el propósito de algo relacionado a su propio ser y su existencia mundanal, y su propósito relacionado con su Creador. A la luz de esta multiplicidad de propósitos, ahora podemos explicar la compatibilidad más importante entre la sabiduría divina y la economía por un lado, y la munificencia divina y la generosidad - en realidad, la generosidad infinita – por el otro lado, Incluso si parecen ser opuestos y contradictorios. En los propósitos individuales de las cosas, la liberalidad y la generosidad predominan, y el Nombre del Más Generoso se manifiesta. Desde el punto de vista del propósito individual, los frutos y los granos están por cierto más allá de lo que se puede computar, y demuestran la infinita generosidad. Pero en los propósitos universales, predomina la sabiduría y se manifiesta el Nombre de Omnisciente. Sin importar cuántos propósitos tenga un árbol, cada uno de sus frutos contiene todos esos propósitos, y pueden dividirse en las tres categorías que hemos establecido. Sus propósitos universales demuestran una sabiduría y economía infinitas. Así se combinan la sabiduría infinita, la generosidad infinita y la munificencia, a pesar de su supuesta oposición. Por ejemplo, uno de los propósitos de formar un ejército es para mantener el orden. Para lo que sea que estén disponibles las tropas, el propósito será suficiente o será más que suficiente. Pero todo el ejército será apenas suficiente para otros propósitos como proteger las fronteras nacionales y repeler al enemigo; su tamaño estará en perfecto equilibrio con suma sabiduría. Así, la sabiduría del estado se unirá a su esplendor, y se puede decir que no hay un exceso en el ejército.

4–6 de octubre de 2026 · Estambul

XIII Simposio Internacional Bediuzzaman

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