injusta y descuidada ha dicho que esto es imposible porque la Sura Ya. Sin. y las otras suras meritorias están dentro del Corán, lo que lo hace un sinsentido.
La Respuesta: Es real porque cada una de las letras del Sabio Corán es un mérito. Cada una es una buena acción. Por la gracia Divina los méritos de aquellas letras hacen brotar y producen a veces diez, a veces setenta, y a veces setecientos méritos como las letras de Ayat al-Kursi. A veces producen mil quinientos, como las letras de la Sura al-Ijlás, y a veces diez mil, como las aleyas recitadas en Laylat al-Bara'a y aquellas que coinciden con otros momentos aceptables. A veces producen treinta mil, como las aleyas recitadas en la Noche del Decreto, que son como semillas de amapolas en su multiplicidad. La indicación de que la noche es equivalente a mil meses hace comprender que en esa noche una letra tiene treinta mil méritos. Definitivamente, el Sabio Corán con sus múltiples recompensas no se mide ni se puede medir. En realidad, se puede comparar con sus recompensas básicas y algunas de las Suras.
Por ejemplo, imaginemos que hay un campo sembrado con maíz y salen de él mil plantas. Si algunas semillas producen siete brotes, de cada brote salen cien granos, entonces una sola semilla se convierte en el equivalente de dos tercios de todo el campo. Por ejemplo, si una semilla produce diez brotes, cada uno produce doscientos granos, entonces una sola semilla es el equivalente a dos veces el campo original. Tú puedes hacer más analogías de la misma manera.
Ahora, imaginemos que el Sabio Corán es un campo luminoso, sagrado y celestial. Cada una de sus letras junto con su mérito original es como una semilla. Sus brotes no se tomarán en cuenta. Ellas pueden compararse con las suras y aleyas sobre las que hay narraciones relacionadas con sus méritos, como Ya. Sin., Fatiha, Kafirun, Zilzal. Por ejemplo, el Corán tiene trescientas mil seiscientas veinte letras, y la sura al-Ijlás junto con Bismillah, tiene sesenta y nueve, que multiplicado por tres, son doscientas siete letras. Es decir, las recompensas de cada letra de la sura al-Ijlás son casi mil quinientas. Así, si las letras de la sura Ya. Sin. se calculan y comparan con todas las letras del Sabio Corán, y luego se las multiplica por diez, se produce el siguiente resultado: cada letra de la sura Ya. Sin. tiene cerca de quinientos méritos. Es decir que se pueden calcular esa cantidad de buenas obras. Y entonces, si aplicas esto a las otras, comprenderás qué verdad sutil, delicada y sin exageración es.
Décimo Principio
Décimo Principio: Como con la mayoría de otros tipos de criaturas, entre las obras y los actos de la humanidad hay algunos que son extraordinarios, que si hubiesen sido buenas obras, hubieran sido la causa de orgullo de la humanidad. De lo contrario, han sido la causa de su
