viajas por un camino razonable tan fácilmente como sea necesario. Pero si lo atribuyes a la naturaleza y a las causas, viajas por un camino tan difícil y lleno de superstición y engaños que sería algo imposible e inaceptable. Porque entonces debería estar presente en cada pedazo de tierra y cada gota de agua y en cada porción de aire millones de impresas de metal e innumerables fábricas inmateriales, que pudieran diseñar y formar la cantidad incalculable de obras de arte de flores y frutas. De lo contrario uno tiene que aceptar que tienen un conocimiento y poder abarcativo sobre todas las cosas para que puedan ser la verdadera fuente de aquellas criaturas. Porque cada pedazo de tierra, de agua y aire puede ser la fuente de la mayoría de las plantas. Sin embargo, las plantas, ya sea con flores o con frutos, están formadas de una manera tan bien ordenada, equilibrada y que son tan distintivas y diferentes en su naturaleza unas de otras; que se necesitaría una fábrica inmaterial diferente o una imprenta distinta para cada una. Eso significa, si la naturaleza deja de ser un diseño y se convierte en la fuente, es necesario que todo contenga las máquinas para hacer todo lo demás. La adoración de la naturaleza está, en consecuencia, basada en una idea tan supersticiosa que incluso aquellos que suscriben a ella se avergüenzan. ¡Ve la sinrazón infinitamente delirante de los desviados, que se creen inteligentes, y aprende la lección!
En breve: Cada letra de un libro se describe como una letra y señala su propia existencia de un modo, mientras que describe a su escritor con diez palabras y lo muestra de muchas maneras. Por ejemplo: “Quien me escribió tiene una caligrafía delicada. Su pluma es roja, y así sucesivamente”. De la misma manera, cada letra del libro poderoso del universo se señala tanto a sí misma como a su propio tamaño y a sus seres físicos, pero describe los Nombres del Eterno Que Inscribe como odas, y da testimonio de Quien le da significado y señala a Sus Nombres con tantos dedos como cantidad de atributos. Eso significa que incluso si negara tanto a sí mismo como al universo como los tontos sofistas, aún así uno no debería negar al Creador Glorioso.
Sexto Destello
SEXTO DESTELLO: Tal como el Creador Glorioso ha ubicado sobre las cabezas de todos Sus seres y sobre las frentes de todas Sus criaturas artísticas los sellos de Su unicidad, algunos de los que has visto en los Destellos anteriores, de modo tan brillante Él ha ubicado muchas marcas de unicidad sobre todos las especies y numerosos sellos de unidad sobre todo los universales, así como también las variadas marcas de unidad sobre el mundo como un todo. De aquellos muchos sellos y marcas, señalaremos un sello y una marca en la página la faz de la tierra en la primavera. Es así:
Que El Eterno Que Inscribe haga surgir a la vida en la primavera y en el verano al menos trescientas mil especies de plantas y animales con
