esta escuela de pensamiento, el siguiente escrúpulo surge en cada acto que realiza una persona: “Me pregunto si mis actos fueron realizados en el modo correcto que es en esencia”. Mientras que la verdadera escuela, la Escuela Sunita, dice: “Allah Todopoderoso ordena algo, entonces es bueno. Él prohíbe algo, entonces es malo”. Es decir, el bien viene a la existencia a través de la orden, y el mal, a través de la prohibición. Miran a la conciencia de quien realiza el acto, y están establecidos acorde a ello. Y esto bueno o malo no está en el rostro evidente de este mundo, sino en el rostro que mira al Más Allá.
Por ejemplo, realizaste las oraciones o hiciste la ablución y hubo una causa que por sí misma las arruinó, pero tú no tuviste conciencia de ello. Tus oraciones y ablución, en consecuencia, son válidas y aceptables. Sin embargo, los mutazilíes dicen: “En realidad estuvo mal y fue inválido. Pero puede ser aceptado porque lo ignorabas y no lo sabías, entonces tienes una excusa”. En consecuencia, según la Escuela Sunita, no digas sobre un acto que se sigue las directrices de la Sharía: “Me pregunto si fue válido”; no tengas escrúpulos sobre esto. Di: “¿Fue aceptado?”; ¡no seas orgulloso y engreído!
#### La Segunda Cura
La Segunda Cura: Es esta: لَا حَرَجَ فِي الدِّينِ No hay dificultad en la religión. [^7] Ya que las cuatro escuelas de jurisprudencia islámica son verdaderas; y ya que al realizar una falta que lleva a buscar el perdón es preferible – para la persona aquejada por los escrúpulos – a considerar los actos como buenos, que llevan al orgullo, es decir, es mejor si esa persona ve su acto como defectuoso y busque el perdón, a que lo considere bueno y caiga en el orgullo; ya que esto es así, tira tus escrúpulos y dile a Satanás: “Este estado es una dificultad. Es difícil estar conciente de la realidad de las cosas. Es contrario a la facilidad en la religión expresada en: لَا حَرَجَ فِي الدِّينِ No hay dificultad en la religión. Es contrario al principio de: اَلدِّينُ يُسْرٌ La religión es facilidad. Por cierto que dicho acto se ajusta a una verdadera escuela de jurisprudencia islámica. Es suficiente para mí. Y al menos al admitir mi incapacidad de realizar la adoración de un modo merecedor a ella, es un medio para buscar refugio en la compasión Divina al buscar humildemente el perdón, y al suplicar dócilmente que mis actos defectuosos sean aceptados.
[^7]:Bukhari, i, 16; Ibn Hibban, Sahih, i, 280; Kanz al-Ummal, iii, 33, 36, 47; vi, 42, 47.
