posponen para un tribunal supremo. Porque la justicia verdadera requiere que el ser humano, esta criatura aparentemente insignificante, deba ser recompensado o castigado, no de acuerdo con su insignificancia sino con la magnitud de sus crímenes, la importancia de su naturaleza y la grandeza de sus deberes. Ya que este mundo pasajero y transitorio está lejos de manifestar semejante sabiduría y justicia por el ser humano, que es creado para la eternidad, necesariamente habrá un Infierno eterno y un Paraíso duradero de ese Justo y Formidable Poseedor de Belleza, ese Sabio y Bello Poseedor de Sobrecogimiento.
Cuarta Verdad
CUARTA VERDAD
La Puerta de la Generosidad y Belleza, la Manifestación de los Nombres de Generoso y Bello
¿Es acaso posible que la generosidad y la munificencia infinitas, las riquezas inagotables, los tesoros inacabables, la belleza sin igual y eterna, la perfección sin fallas y duradera, no requiera de la existencia de suplicantes agradecidos, espectadores anhelantes y observadores atónitos, todos destinados a permanecer una eternidad en una morada de dicha, un lugar de reposo? Sí, adornando la faz del mundo con todos estos objetos de belleza, creando la luna y el sol como sus lámparas, llenado la superficie de la tierra con las variedades de sustento y así haciéndolo un banquete de generosidades, convirtiendo a los árboles frutales en tantos platos, y renovándolos varias veces en cada estación del año; todo esto demuestra la existencia de una generosidad y munificencia infinitas.
Semejante munificencia y generosidad inacabables, semejantes tesoros de misericordia inagotables, requieren de la existencia de una morada de reposo, un lugar de dicha, que es eterna y contiene todos los objetos deseables dentro de él.
También requieren que aquellos que disfrutan tal dicha permanezcan en esa morada de reposo eternamente, sin sufrir el dolor del cese y de la separación. Porque tal como el cese de dolor es una forma de placer, así también el cese de placer es una forma de dolor, uno que tan infinita generosidad no está dispuesta a tolerar. Entonces requiere de la existencia de un paraíso eterno y de suplicantes para permanecer en él eternamente.
La generosidad infinita y la munificencia desean otorgar infinitas generosidades e infinita amabilidad. El otorgamiento de infinitas generosidades e infinita amabilidad requiere a su vez infinita gratitud. Esto necesita de la existencia perpetua de aquellos que reciben todas las bondades y constantes generosidades. Un disfrute insignificante,
