Si el poder del Creador tuviera que vestir las leyes de las especies con existencia externa, cada una se volvería un espíritu; si tuviera que quitar el espíritu del ser y tomar la inteligencia de su cabeza, nuevamente se volvería una ley que no muere.
20. La Existencia Sin Vida se Parece a la Inexistencia
La Existencia Sin Vida se Parece a la Inexistencia
Tanto la luz como la vida develan a los seres. Ve, si no hay luz de vida.
La existencia está contaminada con la inexistencia; por cierto, es inexistencia. Sí, un extraño, un huérfano; si es la luna, está sin vida… ∗∗∗
21. Gracias a la Vida, la Hormiga es Más Grande que la Tierra
Gracias a la Vida, la Hormiga es Más Grande que la Tierra
Si tuvieras que pesar la hormiga en la balanza de la existencia, el universo que emerge de ella no se podría contener en nuestro globo terráqueo.
Desde mi punto de vista, el globo terráqueo está vivo. Pero si según lo que otros suponen, tuvieras que tomar el globo terráqueo muerto y ubicarlo en el platillo opuesto al de la hormiga, no pesaría ni siquiera la mitad de su cabeza conciente. ∗∗∗
22. La Cristiandad se Someterá ante el Islam
La Cristiandad se Someterá ante el Islam
La cristiandad hará erupción o bien se extinguirá. Se dará por vencido y se someterá ante el Islam.
Se dividió repetidamente hasta que finalmente apareció el protestantismo, pero en ello no encontró lo que la rectificaría.
El velo nuevamente se rasgó, se cayó en el extravío absoluto. Sin embargo, una parte de ella se acercó a la afirmación de la unidad Divina; en ello encontrará la salvación.
Se está preparando para dividirse nuevamente [^10]. Si no se extingue, se purificará y se unirá al Islam.
[^10]:Esto alude a la situación que resultó de la Primera Guerra Mundial. Por cierto, es una predicción exacta que predijo la Segunda Guerra Mundial.
En esto yace un misterio poderoso al que la Gloria de los Mensajeros (PyB) aludió cuando dijo: “Jesús vendrá y seguirá mi Sharía; él será de mi comunidad” [^11].
[^11]:Bukhari, iv, 205; Muslim, i, 136; Bijuri, Jawharat al-Tawhid, 29, 232.
