barcos, Él subyugó a los ríos, grandes y pequeños, para él al hacerlos medios de transporte. Y al hacer que el sol y la luna viajen, el Verdadero Otorgador de Bendiciones alterna las estaciones y las hace siervos obedientes por medio de los cuales Él le ofrece al ser humano Sus bendiciones multicolores que cambian con las estaciones; Él las creó también como dos timoneles que hacen girar esa rueda poderosa. Y Él hizo que la noche y el día estén subyugados al ser humano; es decir, Él hizo la noche como un velo para su sueño y reposo, y el día como un lugar de comercio para ganar su sustento.
Después de enumerar estas bendiciones Divinas, con el resumen:
﴿ وَآتٰيكُمْ مِنْ كُلِّ مَا سَاَلْتُمُوهُ وَ اِنْ تَعُدُّوا نِعْمَتَ اللّٰهِ لَا تُحْصُوهَا ﴾
señala la vasta extensión de las bendiciones otorgadas al ser humano y su cuantiosa profusión y abundancia. O sea, lo que el ser humano pide con la lengua de su capacidad y sus necesidades innatas, todo se le ha dado. Nunca se puede alcanzar un fin al contar las bendiciones Divinas otorgadas al ser humano ni se pueden extinguir. Por cierto, ya que los cielos y la tierra son una mesa de bendiciones para el ser humano, y cosas como el sol y la luna y la noche y el día son las bendiciones sobre la mesa, las bendiciones dirigidas hacia el ser humano van seguramente mucho más allá de lo que se puede contar y calcular.
#### Séptimo Misterio de Elocuencia
Séptimo Misterio de Elocuencia: A veces sucede que para desestimarle a las causas aparentes la habilidad de crear y para demostrar qué tan lejos están de esto, una aleya señala los objetivos y frutos de los efectos para que se entienda que las causas son sólo un velo aparente. Porque desear eso, se siguen los objetivos más sabios y determinados, y se obtienen resultados importantes, es necesariamente la obra de quien es el Más Conocedor y Sabio. Mientras que las causas son sin vida y sin inteligencia. Entonces, al mencionar los objetivos y resultados, tales aleyas muestran que a pesar de que las causas son superficiales, que están unidas y son adyacentes a sus efectos, en realidad hay una gran distancia entre ellos. La distancia de la causa hasta la creación del efecto es tan grande que la mano de la más grande de las causas no puede alcanzar la creación de los efectos más insignificantes. Así, está dentro de esta larga distancia entre la causa y el efecto que los Nombres Divinos, cada uno se elevan como estrellas. El lugar de su elevación es esta distancia. Para la mirada superficial, las montañas en el horizonte parecen estar unidas y contiguas con el cielo, a pesar de que desde la esfera del horizonte de las montañas hasta el cielo hay una vasta distancia en la que las estrellas se elevan y se sitúan otras cosas; así también la distancia entre las causas y los efectos es
