Fundación de Ciencia y Cultura de Estambul
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intrínseca se observa en un solo individuo, la existencia de esa cualidad se puede asumir en todos los individuos. Porque es intrínseca. Por ello, estará presente en cada individuo. Mientras que las indicaciones basadas no en una, sino en innumerables observaciones más allá de cálculos y cuentas, y los signos que señalan la inmortalidad de los espíritus están tan definidos, tal como para nosotros hay un lugar llamado el Mundo Nuevo, es decir, América, y que los seres humanos están allí, no podemos de ninguna manera dudar de la existencia de esa gente. De la misma manera, es inaceptable dudar que los espíritus de aquellos que han muerto estén ahora presentes en grandes cantidades en el Mundo Espiritual y que se relacionen con nosotros. Nuestros dones inmateriales van a ellos y sus emanaciones luminosas vienen a nosotros.

Además, con comprensión instantánea y certera, uno puede percibir con la conciencia que un aspecto fundamental del ser humano continúa después de su muerte. Ese aspecto fundamental es el espíritu. En cuanto al espíritu, no está sujeto a destrucción y disolución. Esto es así, es básico y único; tiene unidad. En cuanto a la destrucción, disolución y descomposición, son la especialidad de las sustancias complejas y compuestas. Como explicamos anteriormente, la vida asegura una forma de unidad dentro de la multiplicidad; causa una especie de permanencia. Es decir, la unidad y la permanencia son fundamentales para el espíritu, del cual se esparcen hacia la multiplicidad.

La mortalidad del espíritu sería a través de la destrucción o bien de la disolución, mientras que la unidad no da oportunidad para estos, y su naturaleza simple no permite la descomposición; o sería a través de la aniquilación. Pero la compasión ilimitada del Absolutamente Generoso no permitiría la aniquilación, y Su munificencia ilimitada no permitiría que Él vuelva a tomar del espíritu humano la bendición de la existencia que Él le ha otorgado, que desea fervientemente, y de la cual es merecedora.

#### Tercera Fuente

TERCERA FUENTE: El espíritu del ser humano, que se ha vestido con una existencia externa viva, conciente y luminosa, es una ley dominante abarcativa y veraz de Allah dispuesta a adquirir universalidad. E incluso las leyes dominantes de Allah más débiles manifiestan estabilidad y permanencia. Porque si se considera con cuidado, se verá que en todas las especies que están sujetas al cambio, está presente una verdad constante que, girando dentro de los cambios, las transformaciones, y las etapas de la vida, hace que las formas externas de las cosas cambien; y vivir y no morir es permanente. Así, mientras el ser humano es un individuo, por lo abarcativo de su naturaleza, su conciencia universal y su imaginación abrazadora, el espíritu es como una especie. Una ley que gobierna y está en vigencia en las especies también está en vigencia en el individuo humano. Ya que el Creador Glorioso ha creado

4–6 de octubre de 2026 · Estambul

XIII Simposio Internacional Bediuzzaman

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