Fundación de Ciencia y Cultura de Estambul
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Tercer Aspecto

Tercer aspecto: ¡Ve con qué elevada sabiduría y orden se manejan los asuntos, y con qué verdadera justicia y balance se efectúan las transacciones! Ahora, un sistema de gobierno sabio requiere que aquellos que buscan refugio bajo el ala protectora del estado, deban recibir su favor, y la justicia demanda que se preserven los derechos de los sujetos, para que el esplendor del estado no sufra.

Pero aquí en esta tierra, ni una milésima parte de los requisitos de tal sabiduría y justicia se cumplen; por ejemplo, la gente cabeza hueca como tú usualmente deja este reino sin haber sido castigado. Sus asuntos se dejan entonces, al Tribunal Supremo.

Cuarto Aspecto

Cuarto aspecto: ¡Mira estas joyas innumerables e inigualables que se muestran aquí, estos platos incomparables que sirven de banquete! Ellos demuestran que el gobernador de estas tierras posee infinita generosidad y tesoros inagotables. Ahora, tal generosidad y semejantes tesoros merecen y requieren una demostración dadivosa que debe ser eterna e incluir todos los objetos de deseo que sean posibles. Además, requieren que todos los que vengan como huéspedes a tomar parte de esa demostración estén allí eternamente, no sufran el dolor de la muerte y la separación. ¡Porque tal como el cese de dolor es agradable, así también, lo es el cese de placer doloroso!

¡Mira esas demostraciones y los anuncios relacionados a ellas! ¡Y escucha a estos heraldos que proclaman las artes finas y delicadas de un monarca que hace milagros, y que demuestra sus perfecciones! Ellos declaran su belleza inigualable e invisible, y hablan de las manifestaciones sutiles de su belleza oculta; entonces, él debe poseer una gran e increíble belleza y perfección invisible.

Esta perfección oculta y sin fallas requiere que alguien la aprecie y la admire, que la contemple y exclame Ma'shallah, así demostrándola y dándola a conocer. En cuanto a la belleza oculta e inigualable, también requiere ver y ser vista, o más bien, contemplarse a sí misma de dos maneras. La primera consiste en contemplarse a sí misma en diferentes espejos, y la segunda en contemplarse a sí misma por medio de la contemplación de los espectadores embelesados y los admiradores atónitos. La belleza oculta desea, entonces, ver y ser vista, contemplarse a sí misma eternamente y ser contemplada por siempre. Desea también la existencia permanente de aquellos que la observan con admiración y frenesí. Porque la belleza eterna no puede nunca estar satisfecha con un admirador efímero; además, un admirador destinado a perecer sin esperanza de retorno, encontrará que su amor se convertirá en enemistad cada vez que imagine su muerte, y su admiración y respeto le dará

4–6 de octubre de 2026 · Estambul

XIII Simposio Internacional Bediuzzaman

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