La Palabra Once
La Palabra Once
﴿ بِسْمِ اللّٰهِ الرَّحْمٰنِ الرَّحِيمِ ﴾
[^1] ﴿ وَالشَّمْسِ وَضُحٰيهَا ❀ وَالْقَمَرِ اِذَا تَلٰيهَا ❀ وَالنَّـهَارِ اِذَا جَلّٰيهَا ❀ وَالَّيْلِ اِذَا يَغْشٰيهَا ❀ وَالسَّمَٓاءِ وَمَا بَنٰيهَا ❀ وَالْاَرْضِ وَمَا طَحٰيهَا ❀ وَنَفْسٍ وَمَا سَوّٰيهَا ❀ اِلخ ﴾
[^1]:Corán, 91: 1-7
Bismillahir Rahmanir Rahim
“En el Nombre de Allah el Clemente y el Misericordioso”
¡Hermano! Si quieres comprender un poco sobre el misterio de la sabiduría del mundo y el acertijo de la creación del ser humano y del misterio de la realidad de las oraciones prescritas, entonces considera esta corta comparación junto a mi propia alma.
Una vez había un rey, cuya riqueza consistía en numerosos tesoros que contenían diamantes, esmeraldas y joyas de todo tipo. Además de éstas, tenía otros maravillosos tesoros ocultos. A modo de logro tenía una habilidad consumada en artes extrañas y un conocimiento que abarcaba innumerables ciencias maravillosas; era un gran erudito en interminables ramas de aprendizaje profundo.
Ahora, como todo poseedor de belleza y perfección que quiere ver y mostrar sus su propia belleza y perfección, ese glorioso rey quiso abrir una exhibición y dispuso muestras dentro de ella para hacerlas manifiestas y mostrar a los ojos de la gente la majestuosidad de su gobierno, su riqueza brillante, las maravillas de su conocimiento, las maravillas de su conocimiento, así poder observar su belleza y perfección en dos sentidos:El primero: para que él mismo pueda contemplarlas con el discernimiento de sus propios ojos. El segundo: para que pueda mirar a través de la mirada de los otros.
Con este propósito en mente, el rey comenzó a construir un palacio vasto y majestuoso. Lo dividió en departamentos y viviendas, lo decoró con todo tipo de joyas de sus tesoros y con sus propias manos llenas de arte lo adornó con las obras más delicadas y hermosas. Del mismo modo, lo ordenó con las artes más sutiles y lo engalanó con las obras milagrosas
