Y la segunda mañana recuerda la mañana de la Resurrección. Sin embargo la mañana de esta noche es razonable, necesaria y cierta. La Mañana de la Resurrección y la primavera del Reino Intermedio son ciertamente similares y están en el mismo nivel.
Esto quiere decir que, de la misma forma que cada uno de los cinco horarios marca el inicio de un ciclo importante y recuerdan los otros grandes ciclos -a través de la increíble distribución del Poder del Eterno Aclamado, del mismo modo se recuerdan los milagros del poder Divino y los regalos de la Divina misericordia para cada año, cada era y cada época. En conclusión, rezar es una tarea innata, es la base de la adoración y un deber incuestionable, es lo más adecuado y apropiado para todos los momentos.
Quinto Punto
QUINTO PUNTO
Por naturaleza el ser humano es débil, todo le toca, causándole tristeza y pena. Es una criatura carente de poder que debe enfrentar numerosas calamidades y enemigos, es sumamente pobre y sus necesidades son en efecto, muchas; es perezoso e incapaz y las responsabilidades de su vida son muy pesadas. Su humanidad lo ha unido al resto del universo, pero sufre continuamente la decadencia y la desaparición de las cosas que él ama y que le son familiares. La razón le muestra objetivos exaltados y frutos duraderos, pero su mano es corta, su vida breve, su poder limitado y su paciencia es escasa.
Así se puede entender claramente cuán esencial es para el espíritu que se encuentra en dicho estado en el tiempo de Fayr -temprano por la mañana- poder recurrir y presentar una petición al Tribunal del Todopoderoso de Gloria, Clementísimo y Hermoso a través de rezos y súplicas, para buscar éxito y ayuda de él. Es muy importante porque es el punto de soporte que le ayudará a enfrentar las cosas que surgirán ese día y a sobrellevar las tareas que le serán encargadas.
El tiempo de Duhr, justo pasando el mediodía es el momento cumbre de la jornada y el principio de su declinación, es el tiempo cuando las labores diarias se acercan a su realización, tiempo para un corto descanso de la presión del trabajo, cuando el alma necesita una pausa de la insensibilidad y el cansancio provocado por el esfuerzo laboral. Un tiempo para que la Bendición Divina se manifieste. Cualquiera puede entender entonces lo bonito, bueno, necesario y apropiado que es para el alma realizar la oración del mediodía. Significa estar relegado de la presión, alejarse del descuido y dejar las cosas absurdas, transitorias y juntar las manos para agradecer y alabar en el juzgado del Verdadero Otorgador de Bendición, el Eterno Omnipresente por todos Sus regalos; buscar
