de la fe en Allah que he escrito brevemente en otras partes de Risale-i Nur.
Primer Destello
PRIMER DESTELLO: La afirmación de la unidad Divina es de dos tipos. Por ejemplo, si los bienes de un hombre rico llegan a un mercado o a una ciudad, hay dos formas con las que uno puede saber si son suyos. Una es breve y simple, como con la gente común, que es: “Nadie más que él es capaz de tener esta cantidad vasta de bienes”. Pero cuando están bajo la supervisión de un hombre común como ese, mucho de ello puede ser robado; otros pueden reclamar ser el dueño de parte de ello. La segunda manera es leyendo sus escritos en cada paquete, reconociendo su firma en cada rollo, y viendo el sello en cada billete, el hombre declara: “Todo pertenece a esa persona”. Acá, todo en efecto muestra a ese hombre. De igual modo, la afirmación de la unidad Divina es de dos tipos:
Uno es la afirmación superficial y común de la unidad Divina que dice: “Allah Todopoderoso es Uno, no tiene copartícipes ni nada que se Le compare. Este universo es Suyo”.
El Segundo es la verdadera afirmación de la unidad Divina que, al ver en todo la marca de Su poder, el sello de Su soberanía, y las inscripciones de Su pluma, es para abrir una ventana directamente sobre Su luz de todo y para confirmar y creer con casi la certeza de verlo que todo surge de la mano de Su poder y que de ninguna manera Él tiene algún copartícipe o asistente en Su Divinidad o en Su Dominación o en Su Soberanía, y así obtener una especie de conciencia perpetua de la presencia Divina. En esta Palabra, mencionaremos rayos que demuestran esa verdadera afirmación pura y elevada de la unidad Divina.
Un Recordatorio dentro del Primer Punto: ¡Oh, descuidado adorador de las causas! Las causas son un velo; porque la dignidad y la grandeza Divina requieren que sean así. Pero aquello que actúa y realiza los asuntos es el poder del Eterno Suplicado; porque la unidad y la gloria Divina requieren que sea así y necesitan su independencia. Los oficiales del Eterno Monarca no son ejecutivos de la soberanía de la dominación, son los heraldos de Su soberanía y los observadores de Su dominación. Su propósito es dar a conocer la dignidad de poder y majestuosidad de la dominación, para que el poder no se asocie con los asuntos básicos y humildes. No como un rey humano, contaminado por la impotencia e indigencia, que en consecuencia toma a los oficiales como copartícipes. Es decir, las causas han sido ubicadas para que la dignidad del poder pueda ser preservada desde el punto de vista superficial de la mente. Porque como las dos caras de un espejo, todo tiene una cara exterior que mira hacia este mundo manifiesto, que se parece al rostro colorido del espejo y
