Fundación de Ciencia y Cultura de Estambul
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inmenso barco. Una vez embarcados, uno de ellos puso su carga sobre la cubierta y se le sentó encima para cuidar lo que llevaba. El otro, sin embargo, era necio y orgulloso y no dejó su carga. Cuando le dijeron: “Pon lo que llevas en la cubierta y descansa”, él respondió: “No, no la dejaré. Quizás, se pierda. Soy fuerte, la sujetaré encima de mi cabeza y de mi espalda.”

Entonces le dijeron: “Este barco real es seguro y carga con todos nosotros, es más fuerte que tú, nos protege muy bien. También, es posible que pierdas el conocimiento y caigas al mar con tu carga. A la larga perderás tu fuerza, tu espalda débil y tu cuerpo agotado no podrán soportar por mucho tiempo la carga y se hará cada vez más pesada. Si te ve el capitán así, pensará que estás loco, te echará u ordenará que te encarcelaran, y pensará: ‘Este hombre es un traidor que no confía en nuestro buque y se burla de nosotros’. Así serás el hazmerreír de todos, porque, quienes te observan de verdad, pueden ver tu debilidad manifestada por tu soberbia, tu impotencia manifestada por tu orgullo y tu humillación e hipocresía manifestada por tu presunción. Así, tú mismo te has convertido en el hazmerreír de la gente y todos se burlarán de ti”.

Después de escuchar estas palabras, el hombre entró en razón, puso su carga en la cubierta y se sentó encima. Entonces dijo: “Oh, gracias, que Allah se complazca contigo, me he salvado de la fatiga, de la prisión y de la burla”

¡Tú que aún no te has encomendado a Allah! Tú también, como este hombre, entra en razón y encomiéndate a Allah para poder librarte de rogarle al universo, de temblar ante cualquier cosa que te suceda, de hacer el ridículo por tu orgullo, de provocar una vida miserable en la Vida Eterna y de encerrarte en la cárcel de las presiones mundanales.

Cuarto Punto

CUARTO PUNTO: Ciertamente, la fe hace del ser humano un verdadero ser humano; hace de él, aún más, un soberano. Por ello, la misión principal del ser humano es la fe y la súplica. La incredulidad, lo convierte en un animal feroz e incapaz.

Entre las mil diferencias que hay entre un ser humano y un animal, la forma en que ambos vienen al mundo es un claro testimonio y una prueba fehaciente. Así es, ésta diferencia demuestra que el ser humano es humano precisamente gracias a la fe.

Porque un animal, cuando viene a este mundo, nace como si antes se hubiera complementado y perfeccionado en otro mundo; es decir, se le envía así. Aprende en el transcurso de dos horas, o dos días, o dos meses, todas las condiciones de su vida; acerca de sus relaciones con los demás seres y las leyes de su propia vida y entorno. Nace con una habilidad

4–6 de octubre de 2026 · Estambul

XIII Simposio Internacional Bediuzzaman

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