seres, de palabra y con acciones; que Él lo prefiera a los ángeles y le de el rango de vicegerente; es acaso posible que Allah le otorgara todo esto al ser humano y no le diera dicha eterna, el propósito, resultado y fruto de todas estas tareas? ¿Que Él no lo lanzara a un nivel bajo, como el más desdichado, desafortunado, humillado y sufrido de todas Sus criaturas; o que Él hiciera de la inteligencia un don de Su propia sabiduría y una herramienta bendecida y luminosa para obtener la felicidad, una herramienta de tormento desfavorable y sombría para ese desdichado, así actuando en total contradicción a Su excelsa sabiduría en proporción a Su misericordia absoluta? ¡No, de ninguna manera es posible!
En breve: Tal como vimos al observar la identidad de los documentos de un oficial en nuestra comparación que su rango, tarea, salario, instrucción y equipamiento demuestran que él existe, no por algún campo de batalla temporario, sino que procede de algún reino permanente, para el cual él está haciendo un gran esfuerzo, así también aquellos a quienes la verdad y la certeza les ha sido revelada están de acuerdo unánimemente en que las sutilezas inscriptas en el libro del corazón del ser humano, los sentidos escritos en el cuaderno de su intelecto, el equipamiento contenido en su carácter esencial, todos se dirigen hacia la Dicha Eterna; se les dio a los seres humanos y se diseñaron según este objetivo supremo.
Por ejemplo, si a un siervo e ilustrador del intelecto llamado “el poder imaginativo” le dijeran: “puedes tener un millón de años de vida y gobernar sobre el mundo, pero al final te convertirás en la nada”, reaccionaría con pena en lugar de placer, salvo que se engañe con una fantasía vanidosa y la interferencia del alma. Lo más grande de las cosas trascendentales no puede, entonces, satisfacer la facultad más pequeña del ser humano.
Es, entonces, esta disposición del ser humano – sus deseos de extenderse hasta la eternidad, sus ideas de abarcar toda la creación y sus deseos que comprenden las distintas variedades de la dicha eterna – que demuestra que ha sido creado para la eternidad y por cierto procederá hacia la eternidad. Este mundo es como un hospedaje para él, una sala de espera para el Más Allá.
Duodécima Verdad
DUODÉCIMA VERDAD
La Puerta de la Misión Profética y la Revelación, y la Manifestación de “Bismillahi Rahmani Rahim”
¿Es acaso posible que las dudas errantes, no más fuertes que el ala de una mosca, puedan cerrar el camino hacia el Más Allá y la puerta del
