[^7] ﴿ وَ اِنْ تَظَاهَرَا عَلَيْهِ فَاِنَّ اللّٰهَ هُوَ مَوْلٰيهُ وَجِبْر۪يلُ وَصَالِحُ الْمُؤْمِن۪ينَ وَالْمَلٰٓئِكَةُ بَعْدَ ذٰلِكَ ظَه۪يرٌ ﴾
[^7]:Corán, 66:4
¡Qué respetuoso es hacia el Profeta (PyB), y qué compasivo es hacia los derechos de sus mujeres! Esta concentración importante de fuerzas es sólo para expresar compasivamente la grandeza de su respeto hacía el Profeta (PyB) y la importancia de las quejas de dos seres débiles y la protección de sus derechos.
Séptimo Paso
SÉPTIMO PASO: Como los ángeles y los peces, hay también numerosas variedades de estrellas diferentes. Unas son muy pequeñas y otras son muy grandes. Todo lo que brilla en el cielo incluso se llaman estrellas. Así, una clase de estrella que el Creador Glorioso y el Hacedor Bello creó como las bellas decoraciones de la faz del cielo delicado, las frutas brillantes de aquel árbol y los peces de aquellos mares que glorifican y ofrecen alabanzas. Y Él hizo los lugares de excursión y miles de residencias para los ángeles. Y Él hizo una especie de estrella pequeña para ahuyentar a los demonios. Así, estas estrellas fugaces encendidas para rechazar a los Demonios pueden tener tres sentidos:
El Primero: Ellas son un signo y una indicación que la ley de competencia está vigente también en la más vasta esfera.
El Segundo: Hay guardias vigilantes, habitantes obedientes en el cielo. Las estrellas fugaces son una proclamación y la indicación de que allí hay fuerzas Divinas que están disgustadas con la rebelión de los malos moradores de la tierra, y que los escuchan a escondidas.
El Tercero: Es el rechazo y la repulsión con estrellas fugaces como misiles y cohetes de señal que espían a los demonios, que son los representantes deplorables de la suciedad de la tierra, de las puertas del cielo, de modo que ellos no manchen lo puro ni lo limpio ni la residencia de lo puro, los cielos; impedirles que espíen debido a los espíritus malignos, y para espantar a los espías maleducados.
¡Y entonces, Señor Astrónomo, que confías en la luz de tu cabeza como una luciérnaga y cierras tus ojos al sol del Corán! Mira todas las verdades indicadas en estos siete pasos. ¡Abre tus ojos, deja de lado la luz de tu cabeza, y observa dentro la luz de lo milagroso, tan brillante como la luz del día, el sentido de la aleya mencionada al principio! ¡Toma una
