¡Eh, ser humano! Tú, respecto a tu cuerpo físico-vegetal, y a tu espíritu animal eres un sordo parcial, una partícula despreciable, una criatura pobre, un animal débil que te vas tirando entre los movimientos de los seres existentes. Pero perfeccionándote con la educación del Islam el cual está iluminado con la luz de la fe la cual consiste en irradiación del amor Divino, como humano, y siendo siervo de Allah, eres un Rey y dentro de tu individualidad eres un todo completo, y dentro de tu pequeñez eres un Universo. Y dentro del desprecio, tu rango es muy grande y eres un observador con una facultad tan extensa que, puedes decir: “Mi Señor Compasivo, Quien Sostiene, hizo del mundo una casa para mí. E hizo del sol y de la luna unas lámparas para mi casa, y de la primavera un ramo de rosas, y del verano una mesa repleta de comidas con generosidad y del animal un sirviente para mí. E hizo de las plantas, un surtido de decoraciones para mi casa.”
Para concluir: Si haces caso a Satanás y al espíritu maligno, descenderás a lo más bajo. Pero si escuchas la Verdad y el Corán puedes elevarte a lo más alto y serás el modelo más excelente del Universo.
Quinta Nota
QUINTA NOTA: El ser humano es enviado a este mundo como un funcionario y huésped dotado de habilidades muy importantes. Y según estas habilidades se le han confiado muchos deberes importantes. Y también ha sido dotado con una gran fortaleza de ánimo y con el peso de amenazas severas para hacerle trabajar para estos objetivos y deberes. Aquí resumiremos los deberes fundamentales de los seres humanos como siervos de Allah que habíamos explicado en otra parte para que se entienda el secreto de “El Modelo Más Excelente”.
Cuando el ser humano llega a este universo, tiene dos aspectos en lo que respecta a adorar y a servir a Allah. El primer aspecto es; la adoración y la contemplación en ausencia del Objeto de Adoración. El otro aspecto es; la adoración y la súplica en Su presencia y dirigiéndose a Él directamente.
El Primer Aspecto es: Afirmar sencillamente la soberanía del Dominio aparente en el Universo, observar la maravilla de sus perfecciones y virtudes.
Después, proclamar y anunciar las únicas artes que consisten en las inscripciones de los Nombres Sagrados Divinos mostrándolos a los demás.
Después, sopesar con las escalas de la mente, las joyas de los Nombres Divinos que cada uno tiene como un tesoro inerte escondido, y apreciarlas con admiración valorándolas con el corazón.
