explicaciones bien fundadas de su contenido. Incluso aunque Risale-i Nur luche valientemente para difundir las verdades del Corán en todas las direcciones, en esta época obstinada y atea, nadie puede derrotarlo, lo que demuestra que su maestro, su fuente, sus autoridades y su sol son el Corán Divino, no el discurso humano. Además entre cientos de pruebas en las distintas partes de Risale-i Nur, la única prueba contenida en la Palabra Veinticinco y al final de la Carta Diecinueve, se habían establecido cuarenta aspectos del Corán milagroso de tal modo que cualquiera que lo hubiera visto no los critica, ni los apela sino que pronuncia las alabanzas apreciativas. El viajero dejó a Risale-i Nur para demostrar que el Corán es un milagroso y la Palabra verdadera de Allah, volviendo sólo a una breve indicación de unos pocos puntos mostrando su grandeza
Primer Punto
Primer Punto: Como el Corán, con todos sus milagros y verdades que indican su veracidad es un milagro de Muhammad (PyB) entonces también, Muhammad (PyB) con todos sus milagros, las pruebas de la profecía y las perfecciones del conocimiento, es un milagro del Corán y una prueba decisiva de que el Corán es la Palabra de Allah.
Segundo Punto
Segundo Punto: El Corán, en este mundo, causó de una manera tan luminosa, afortunada y verídica, una revolución en la vida social del ser humano, así como en las almas, corazones, espíritus, los intelectos de los seres humanos, en sus vidas individuales, sociales y políticas, y, habiendo causado esta revolución la perpetuó de tal manera, que durante catorce siglos en cada momento sus seis mil, seiscientos sesenta y seis aleyas han sido leídos por las lenguas de más que unos cien millones de seres humanos, entrenándolos, refinando sus almas y purificando sus corazones. Para los espíritus, esto ha sido un medio de desarrollo y progreso; para los intelectos, una orientación y una luz; para la vida, esto ha sido la vida en sí misma y la felicidad. Tal libro es de una certeza incomparable; es una maravilla y un milagro.
Tercer Punto
Tercer Punto: El Corán, desde aquella época hasta el presente, ha demostrado tal elocuencia que causó que el valor que le daban a la oda conocida como “Los Siete Poemas Colgantes”, que estaba escrita en oro y colgaba de las paredes de la Kaba, descendiera a tal punto que la hija de Labid, cuando descolgó el poema de su padre de la Kaba, dijo: “Comparado con las aleyas del Corán, esto ya no tiene ningún valor".
Un poeta beduino oyó que alguien recitaba esta aleya:
