“Y no seáis como aquéllos que olvidaron a Allah y Él los hizo olvidarse de sí mismos”, (Corán, 59:19), señala al Segundo Paso.
La aleya: ﴾ مَٓا اَصَابَكَ مِنْ حَسَنَةٍ فَمِنَ اللّٰهِ وَمَٓا اَصَابَكَ مِنْ سَيِّئَةٍ فَمِنْ نَفْسِكَ ﴿ “Lo bueno que te ocurre viene de Allah y lo malo, de ti mismo”, (Corán, 4:79), señala al Tercer Paso.
La aleya: ﴾ كُلُّ شَىْءٍ هَاِلكٌ اِلَّا وَجْهَهُ ﴿ “Todo perecerá excepto Su faz”, (Corán, 28:88) señala al Cuarto Paso.
Una breve explicación de estos Cuatro Pasos:
Primer Paso
EL PRIMER PASO: Como la aleya ﴾ فَلَا تُزَكُّٓوا اَنْفُسَكُمْ ﴿ sugiere, es no purificar el alma maligna. Porque debido a su naturaleza y creación, el ser humano se ama a sí mismo. Por cierto, él se ama antes que a nada y sólo a sí mismo. Él sacrifica cualquier otra cosa por su propia alma. Se alaba de una manera correspondiente a algún objeto de adoración. Se absuelve y se exonera por las faltas de la misma manera. En cuanto a lo que le es posible, no ve las faltas como apropiadas para él y no las acepta. Se defiende apasionadamente como si se adorara a sí mismo. Incluso, usando para sí mismo las habilidades y facultades otorgadas como parte de su naturaleza para alabar y glorificar el Verdadero Objeto de Adoración, muestra el significado de la aleya:
﴾ مَنِ اتَّخَذَ اِلٰهَهُ هَوٰيهُ ﴿ “Quien hace de su deseo su dios” (Corán,25:43; 45:23)
Se considera a sí mismo, confía en sí mismo, se gusta a sí mismo. Así, su purificación y limpieza en esta etapa, es el de no purificarse a sí mismo; no es absolverse a sí mismo.
Segundo Paso
SEGUNDO PASO: Como la aleya
﴾ وَلَا تَكُونُوا كَالَّذ۪ينَ نَسُوا اللّٰهَ فَاَنْسٰيهُمْ اَنْفُسَهُمْ ﴿ enseña, el ser humano se olvida y no está conciente de sí mismo. Si piensa en la muerte, es en relación a otros. Si ve la fugacidad y la declinación, no las atribuye a sí mismo. El alma dominada por el mal demanda que en cuanto a las inconveniencias y el servicio, se olvida a sí mismo, pero en cuanto a recibir su recompensa, a los beneficios y el placer, piensa en sí mismo, y toma su parte fervientemente. Su purificación, limpieza y entrenamiento en esta etapa es el reverso de este estado. Es decir, cuando se olvida de sí mismo, no es ser olvidadizo. Es olvidarse de sí mismo en cuanto a los
