Fundación de Ciencia y Cultura de Estambul
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invocación de uno de los siervos creyentes de Allah se compara con las recompensas que conocemos y suponemos. Además, la superficie del mar y la pupila del ojo de una gotita son iguales en cuanto a que sostienen el reflejo completo del sol. La diferencia está sólo en la cualidad. La naturaleza de la recompensa reflejada en los espejos de los espíritus, como océanos de Moisés y de Aarón (p.), es exactamente la misma en cuanto a su naturaleza, como la recompensa que un siervo creyente, que es como una gotita, recibe de la aleya del Corán. En naturaleza y cualidad, son lo mismo, ya que su cualidad depende de la capacidad.

También, a veces sucede que una sola palabra, una sola glorificación, abre un tesoro de felicidad que no se había abierto ni con sesenta años de servicio. Es decir, a veces sucede que una sola aleya puede ser tan beneficiosa como el Corán. También, la refulgencia Divina que el Noble Mensajero de Allah (PyB), quien manifestó el Nombre Más Grande, recibió de una sola aleya, pudo haber sido tanta como toda la refulgencia que recibió uno de los otros profetas. Y no sería contrario a la verdad si se dijera que un creyente que a través del ‘legado de la profecía’ manifiesta la sombra del Nombre Más Grande, recibe según su propia capacidad y en cuanto a cualidad, una recompensa tan grande como la refulgencia de un profeta. Además, la recompensa y el mérito vienen del mundo de la luz, y un mundo de ese mundo puede estar contenido en una manchita. Tal como los cielos y todas sus estrellas pueden aparecer en un diminuto fragmento de vidrio, así también la recompensa luminosa y el mérito como los cielos pueden situarse en una invocación o en una aleya que adquiere transparencia a través de la pura intención.

Conclusión: ¡Oh, hombre injusto, descuidado, egocéntrico, que pone reparos y cuya fe es débil y la filosofía, fuerte! Considera estos Diez Principios, ¡entonces no uses como pretexto una narración que pensaste que era contraria a la verdad y definitivamente opuesta a la realidad, ni señales con el dedo de la objeción a los hadices, así contradiciendo al Noble Mensajero (PyB) libre de pecados! Porque, primero, diez asuntos de estos Diez Principios te harán renunciar a la negación; dicen: “Si hay alguna falla, es nuestra”, no puede referirse a los hadices. También dicen: “Si la falla no es real, surge de tu malentendido”.

En breve: si uno se embarca en la negación y en el rechazo, entonces primero tiene que negar estos Diez Principios y mostrarlos como falsos. Ahora, si eres justo, después de reflexionar sobre estos Diez Principios con debida atención, ¡no intentes negar un hadiz que tu razón considera contraria a la verdad! Di: “Debe haber alguna explicación, o una interpretación, o una exégesis de esto”, y no lo critiques.

Undécimo Principio

Undécimo Principio: Tal como el Corán tiene aleyas oscuras que necesitan de interpretación o si no requieren de absoluta sumisión, los

4–6 de octubre de 2026 · Estambul

XIII Simposio Internacional Bediuzzaman

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