es un medio para los susurros de Satanás. El daño de los escrúpulos es imaginar el daño. Es decir, es sufrir daño en el corazón al imaginarlos como dañinos. Porque cree que algo imaginario sin aceptación es verdad. Además, es atribuirle al corazón las obras de Satanás; suponer que sus palabras surgen de él. Semejante persona piensa que es dañino, entonces se vuelve dañino. Eso es finalmente lo que Satanás quiere.
Segundo Aspecto
SEGUNDO ASPECTO: Es este: Cuando los significados surgen en el corazón, entran en la imaginación vaciada de forma; es allí que se visten con una forma. La imaginación, siempre afectada por algún motivo, teje imágenes de un tipo. Deja en el camino las imágenes de las cosas a las que les da importancia. Cualquier significado que pasa por ella, o bien lo viste, o lo lleva puesto, o lo contamina, o lo cubre con un velo. Si los significados son puros y claros, las imágenes, sucias y bajas, no hay vestimenta sino contacto. Quien tiene escrúpulos confunde el contacto con ser vestido. Exclama: “¡Ay! ¡Qué corrupto se ha vuelto mi corazón! ¡Esta bajeza me ha hecho despreciable!” Satanás se aprovecha de esta vena suya. La cura para esta herida es como sigue:
¡Escucha, oh, desafortunado! Tal como la limpieza externa, que es el medio de la conducta correcta de tus oraciones, no está afectada por la suciedad del interior de tus órganos internos, y no se arruinan por ella, tampoco daña a los significados sagrados al estar cerca de las formas sucias. Por ejemplo, estás reflexionando sobre algunos signos Divinos cuando de repente te sientes enfermo, o sientes apetito, o una necesidad, como de orinar. Por supuesto que tu imaginación verá lo que sea necesario para curar la enfermedad o para responder la necesidad, y la observará, tejerá formas humildes apropiadas a ellas, y los significados que surgen pasarán entre ellos. Pero no hay daño en su paso, ni suciedad, ni heridas. Si hay algún error, es el de prestarles atención e imaginar el daño.
Tercer Aspecto
TERCER ASPECTO: Es este: Hay ciertas conexiones ocultas entre las cosas. Existen incluso los hilos de las conexiones entre las cosas que menos esperas. O bien están allí de hecho, o tu imaginación las hizo según el arte con el que se preocupaba, y las ató juntas. Es debido a este misterio de las conexiones que a veces ver algo sagrado nos recuerda a algo sucio. Como está establecido en la ciencia de la retórica: “A pesar de que la oposición es la causa de distancia en el mundo exterior, es la causa de la proximidad de la imaginación”. Es decir, una conexión imaginaria es el medio de unir las imágenes de dos opuestos. El recuerdo que surge de esta conexión es lo que se llama ‘asociación de ideas’.
Por ejemplo, mientras se están realizando las oraciones o recitando las súplicas ante la Kaba en la Presencia Divina, esta asociación de ideas
