de su sabiduría. Luego de completarlo, dispuso en el palacio mesas anchas con las más deliciosos tipos de comida y todo tipo de bendiciones. Especificó una mesa apropiada para cada grupo. Dispuso tal banquete munificente y artístico que fue como si las bendiciones incalculables e invaluables que distribuyó hubieran surgido a través de las obras de cien artes sutiles. Entonces invitó su gente y los sujetos de todas las regiones de sus tierras para festejar y contemplar el espectáculo.
Más tarde el rey nombró a un comandante supremo como maestro, para dar a conocer los propósitos del palacio y los significados de sus contenidos, para describir a su Creador y dar a conocer los secretos del embellecimiento del palacio, enseñar lo que las artes dentro de él estaban señalando, para explicar lo que eran las bien dispuestas joyas, los bordados armoniosos; y para explicarle a aquellos que entraron al palacio el modo e indicaciones de las perfecciones y las artes del dueño del palacio, para informarlos de la conducta correcta al contemplarlas, para explicar las ceremonias oficiales que el rey - que no aparecía- deseaba que fueran. El maestro e instructor tenía un asistente en cada área del palacio, mientras que él mismo permanecía en el área más grande entre sus alumnos, haciendo el siguiente anuncio a todos los espectadores. Les dijo:
“¡Oh, gente! Al hacer este palacio y al mostrar estas cosas, nuestro Señor, que es el rey del palacio, quiere darse a conocer a vosotros; en consecuencia debéis reconocerlo y tratar de conocerlo. Con estos adornos Él quiere que Lo améis. Además, Él muestra Su amor por vosotros a través de estas bendiciones que veis, entonces, debéis amarlo también al obedecerlo. Por medio de estas bendiciones y dones que se ven, Él muestra Su compasión y bondad hacia vosotros, por ende deberéis mostrar vuestro respeto por Él al ofrecerle las gracias. A través de estas obras de Su perfección Él quiere mostrar Su belleza trascendental a vosotros, entonces deberíais mostrar vuestros deseos de verlo y de obtener Su consideración. Y al poner una marca particular, un sello especial y una firma inimitable sobre cada una de estas obras adornadas de arte que veis, Él quiere mostrar que todo es particular a Él, es la obra de Su propia mano, que Él es Uno, Único, Independiente y distante. En consecuencia, vosotros deberíais reconocer que Él es uno solo y sin igual, ni par ni semejante: aceptar que Él es tal”. Él dijo más palabras apropiadas como éstas a los espectadores que se relacionaban con el Rey y con esta estación. Entonces la gente que había entrado al palacio se separó en dos grupos.
El Primer Grupo: Ya que estas personas tenían auto-conocimiento, eran inteligentes y sus corazones estaban en el lugar correcto, cuando
