Fundación de Ciencia y Cultura de Estambul
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miraron las maravillas dentro del palacio, declararon: “¡Hay grandes asuntos en marcha aquí!” Ellos comprendieron que no es en vano ni es un juego sin importancia. Eran curiosos y mientras se preguntaban: “¿Cuál es el misterio para esto y qué contiene?”, de pronto escucharon el discurso que daba el Maestro e Instructor; se dieron cuenta que las claves de todos los misterios estaban con él. Entonces se acercaron a él y dijeron: “¡La paz sea contigo, Oh, Maestro! Por derecho, un instructor veraz y exacto como usted, es necesario para un palacio magnífico como éste. ¡Por favor dinos lo que vuestro Señor os ha dado a conocer!” Primero que nada, el Maestro repitió el discurso para ellos. Escucharon con atención, aceptándolo y se beneficiaron mucho con él. Actuaron como el Rey deseaba. Y porque el Rey estaba complacido por sus conductas y modales, los invitó a otro palacio especial, elevado e indescriptible. Y se les agasajó de un modo apropiado de un rey tan munificente, adecuado para sujetos tan obedientes, apropiado para huéspedes con tan buenos modales, propicio para un palacio tan elevado. Él los hizo permanentemente felices.

En cuanto al segundo grupo, como sus mentes estaban corrompidas y sus corazones estaban extinguidos, cuando entraron al palacio, fueron derrotados por sus almas dominadas por el mal y no notaron nada más allá de los alimentos deliciosos; cerraron sus ojos a todas las virtudes y detuvieron sus oídos a la guía del Maestro y a las advertencias de sus alumnos. Se llenaron como animales y luego se hundieron en sueño. Bebieron elixires que habían sido preparados para otros asuntos y no eran para el consumo. Entonces se embriagaron y comenzaron a gritar tanto que molestaron sobre manera a los otros huéspedes que observaban. Eran maleducados ante las reglas del Creador Glorioso. Entonces, los soldados del dueño del palacio los arrestaron y los arrojaron a una prisión apropiada para gente tan descortés.

¡Oh, amigo que estás escuchando esta historia conmigo! Por supuesto que has comprendido que el Creador Glorioso construyó este palacio para los objetivos que mencionamos. El logro de estos objetivos depende de dos cosas:

La primera: La existencia del Maestro que vimos y cuyo discurso escuchamos. Porque si no fuera por él, todos estos objetivos serían en vano. Si un libro incomprensible no tiene un profesor, consiste sólo en un papel sin significado.

La segunda: Es la gente que escuchaba las palabras del Maestro y las aceptaba. Es decir, la existencia del Maestro es la causa de la existencia del palacio, que la gente lo escuche es la causa de que el palacio continúe existiendo, en cuyo caso se puede decir que si no fuera por el Maestro, el

4–6 de octubre de 2026 · Estambul

XIII Simposio Internacional Bediuzzaman

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