Con gentileza cura al ser humano de las heridas que le provocó el mundo trascendente, la naturaleza efímera de las cosas y el amor por ellas, y lo libera de la oscuridad de la falsa ilusión y las fantasías. Hace esto al mostrarle al mundo que es una casa de huéspedes del Más Misericordioso, y que los seres que viven en él son espejos de los Divinos Nombres y de las inscripciones siempre frescas del Eterno Adorado.
Muestra que la muerte y la hora señalada son el puente a la morada intermedia y el preludio para reunirnos y encontrarnos con nuestros seres queridos que ya están en el mundo de la eternidad. Así, cura las heridas provocadas por la noción de la muerte como una separación eterna, como creen los desviados. Demuestra que la separación es en realidad la forma más verdadera de reencontrarse.
Además, al establecer que la tumba es una puerta que se abre al mundo de la misericordia, una morada de felicidad, un jardín del Paraíso, el reino luminoso del Misericordioso, disipa el miedo más terrorífico del ser humano y muestra que el viaje aparentemente doloroso, problemático y desagradable hacia el reino intermedio es de hecho, el más placentero, agradable y alegre de los viajes. Con la tumba, muestra que la tumba con es la boca del dragón sino que es una puerta que se abre hacia el jardín de la misericordia.
El Corán también le dice al creyente: “Ya que tú puedes elegir sólo parcial y restringidamente, entrégale tus asuntos al Dueño de la voluntad universal. Ya que tu poder es débil, confía en el del Poseedor del Poder Absoluto. Ya que tu vida es breve, piensa en la vida eterna. ¡No te inquietes! Hay una vida que no acaba. Si tu mente está apagada, deja que el sol del Corán brille sobre ti. Mira con la luz de la fe, y en vez de la luciérnaga de tu propia mente, cada aleya del Corán te iluminará como una estrella.
“Ya que tienes innumerables esperanzas y dolores, debes saber que te esperan recompensas infinitas y misericordia ilimitada. Ya que tienes innumerables deseos y objetivos, no pienses en ellos y te perturbes. Este mundo no puede contenerlos; el lugar adecuado para ellos es otro reino, y quien los garantizará es alguien más, no tú”.
El Corán también dice: “¡Oh, ser humano! No eres dueño de ti mismo sino que estás completamente en manos de Alguien Cuyo poder es infinito, el Compasivo de Gloria Cuya misericordia es infinita. Por lo tanto, no te perturbes cargando sobre tus hombros el peso de tu vida, porque es Él Quien garantiza tu vida y la administra.
“También, el mundo no está sin dueño. Entonces no te pongas ansioso al pensar en el estado del mismo ni cargues ese peso en tu
