ese camino debería confiar en alguien cuyo control y comando abarca esta esfera vasta y sus límites extensivos.
¡Oh, desdichados desviados y negligentes! Según con los principios de que “la consecuencia de un amor lícito está sufriendo un tormento sin piedad”, estás sufriendo un castigo absolutamente justificado, porque estás empleando ilegalmente tu capacidad innata de amar, conocer, agradecer y adorar que relaciona con la esencia, los atributos y los Nombres de Allah Todopoderoso con tu propia alma y la vida de este mundo.
Has malgastado el amor que le pertenece a Allah Todopoderoso en ti mismo. Tu propia alma se ha convertido en tu amado y te causará un sufrimiento interminable: no le estás dando verdadera paz a ese amado. Estás sufriendo constantemente porque no se lo das al Poseedor de Poder Absoluto Que es el único verdaderamente amado y no confías totalmente en Él.
Sufres más desgracias porque le das al mundo el amor que le pertenece a los Nombres y atributos de Allah Todopoderoso y repartes la obra de Su arte entre las causas que hay en el mundo. Un grupo de esos innumerables amados tuyos ni siquiera te reconocerán, y si lo hacen, no te amarán. O si te aman, su amor no servirá para nada. Sufrirás constantemente de innumerables separaciones y despedidas sin esperanzas de regresos.
Esto, entonces, es la esencia y la verdadera naturaleza de lo que los desviados llaman la felicidad de la vida, la perfección humana, las ventajas de la civilización y el placer de la libertad. Y la disipación y la intoxicación no son más que un velo; temporariamente bloquean todos los sentimientos. Entonces, di: “Escupo sobre la inteligencia de aquellos que siguen por ese camino”.
Pero en cuanto a la carretera luminosa del Corán, cura con las verdades de la fe todas las heridas de los desviados. Dispersa todas las penumbras y la oscuridad de ese primer camino. Cierra la puerta a todo desvío y toda perdición.
Cura la debilidad del ser humano, la impotencia, la pobreza y la necesidad con confianza en el Más Poderoso y Compasivo. Porque al dejar la carga de su vida y de su ser en manos de Su poder y misericordia en vez de cargarla él mismo, el ser humano encuentra la facilidad y el confort como si estuviera manejando su propia vida y alma. El Corán establece que no es un ‘animal racional’, sino que es un verdadero ser humano y un huésped bien aceptado por el Más Misericordioso.
