mente, porque el Dueño del mundo es Omnisciente y Omnisapiente. Tú eres un huésped, así que no seas oficioso ni entrometido.
“Además, las criaturas como los seres humanos y los animales no han sido abandonados a su suerte, sino que todos son oficiales con tareas específicas. Son cuidados por el Omnisciente y Compasivo. No hagas que tu espíritu se desespere al pensar en sus dolores y aflicciones. No intentes ser más empático y más bondadoso que su Creador Compasivo.
“También, las riendas de todas esas cosas que son hostiles contigo, desde los microbios hasta las plagas, las tormentas, la hambruna y los terremotos, están en manos del Compasivo y Omnisciente. Al ser Omnisciente, Él no hace nada en vano. Al ser Compasivo, Su misericordia es superabundante. Hay una especie de gracia y favor contenida en todo lo que Él hace”.
El Corán también dice: “Este mundo es ciertamente efímero, sin embargo, produce las necesidades para un mundo eterno. Es trascendente y fugaz, pero produce frutos eternos, y demuestra las manifestaciones de los Nombres eternos de un Ser Eterno. Sus placeres ciertamente son pocos y sus dolores son muchos, pero los favores del Misericordioso y Compasivo son placeres verdaderos que duran por siempre. Y en cuanto a los dolores de este mundo, ellos también producen una especie de placer por la recompensa que se obtiene al soportarlos.
“Ya que la esfera de lo lícito es suficiente para todos los placeres, las delicias y las alegrías del espíritu, del corazón y del alma, no te acerques a la esfera de lo ilícito. Porque un placer dentro de esa esfera a veces lleva a mil dolores. También causará la pérdida de los favores del Misericordioso, que son placeres verdaderos y perdurables.
“Además, como se describe al principio, el placer ilícito en el camino del desvío hace que el ser humano caiga a lo más bajo. Entonces ninguna civilización, ni filosofía puede ofrecer un remedio para él, y ningún progreso humano ni avance científico puede liberarlo de ese pozo oscuro y profundo. Mientras que el Sagrado Corán eleva al ser humano, a través de la fe y de las buenas obras, desde lo más bajo hasta lo más alto, y demuestra que hace esto con pruebas claras. Y llena ese pozo profundo con timbres de desarrollo interior y progreso espiritual.
“Además, le facilita al ser humano el viaje largo, tormentoso y problemático hacia la eternidad. Le muestra los medios para atravesar una distancia de miles de años, o mejor dicho, de cincuenta mil años, en un solo día.
