Los describiremos, esta victoria milagrosa, por medio de una introducción. Es así:
Como se demuestra en Isharat al-I'jaz, tal como la fuente de las revoluciones de la humanidad es una frase, así también otra frase es el origen de toda la inmoralidad.
Primera Frase: “Mientras yo esté lleno, qué me importa si otros mueren de hambre”.
Segunda Frase: “Tú trabaja para que yo pueda comer”.
Sí, las clases alta y baja de la sociedad humana, es decir, los ricos y los pobres, viven en paz cuando están en equilibrio. La base de ese equilibrio es la compasión y la bondad en las clases altas, y el respeto y la obediencia de las clases bajas. Ahora, la primera frase ha incitado a las clases altas a la práctica de la opresión, la inmoralidad y la inclemencia. Y tal como la segunda ha llevado a las clases bajas al odio, la envidia, y a enfrentarse con las clases altas, y ha negado la tranquilidad del ser humano durante unos siglos, así también en este siglo, como resultado de la lucha entre el capital y el trabajo, ha sido la causa de los eventos trascendentales de Europa que todos conocen. Así, junto con todas sus sociedades para las buenas obras, todos sus establecimientos para la enseñanza de la ética, toda la disciplina y las leyes severas, no se pudieron reconciliar estas dos clases de la humanidad, ni se pudieron sanar las dos heridas aterradoras de la vida humana. El Corán, sin embargo, erradica la primera frase con su orden de pagar el zakat, y lo sana. Mientras que arranca de raíz a la segunda frase con su prohibición sobre la usura y el interés, y lo cura. Por cierto, la aleya Coránica se para en la puerta del mundo y declara prohibido la usura y el interés. Lee su decreto a la humanidad, diciendo: “Para cerrar la puerta del conflicto, ¡cierra la puerta de la usura y del interés!” Prohíbe que sus estudiantes entren allí.
Segundo Principio: La civilización no acepta la poligamia. Considera el decreto del Corán como contrario a sí mismo y opuesto a la sabiduría y a los beneficios del ser humano. Por cierto, si el propósito del matrimonio fuera sólo para satisfacer la lujuria, la poligamia hubiera estado en contra de ello. Pero como lo atestiguan todos los animales y lo corroboran las plantas que se ‘casan’, el propósito y el objetivo del matrimonio es la reproducción. El placer de satisfacer la lujuria es una pequeña recompensa otorgada por la misericordia Divina para incentivar la realización de la tarea. Ya que en verdad y según la sabiduría, el matrimonio es para la reproducción y la perpetuación de la especie, ya que la mujer puede dar a luz sólo una vez al año, y puede ser fecundada sólo durante medio mes, y luego de los cincuenta cae en desesperación, y los hombres pueden
