Fundación de Ciencia y Cultura de Estambul
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las necesidades del ser humano. Sin embargo, la marca de la fuerza es la agresión. Y ya que los beneficios son insuficientes para cubrir todas las necesidades, su marca es que todos se peleen y se empujen por ellos. La marca del conflicto es la disputa, y la marca del racismo es la agresión, ya que se contenta con devorar a otros. Así, es por estos principios de la civilización que a pesar de todas sus virtudes, ha provisto un tipo de felicidad superficial para sólo el veinte por ciento de la humanidad y arrojan al ochenta por ciento a la angustia y la pobreza.

La sabiduría del Corán, sin embargo, toma como su punto de apoyo la ‘verdad’ en lugar de la fuerza, y en vez de beneficios tiene ‘virtud y la complacencia de Allah’ como sus objetivos. Considera ‘el principio de asistencia mutua’ como fundamental en la vida, en vez del conflicto. En los lazos entre las comunidades acepta ‘los lazos de la religión, la clase y el país’, en lugar del racismo y el nacionalismo. Sus objetivos son poner una barrera ante los asaltos ilícitos de los apetitos viles del alma maligna e impulsar al espíritu hacia asuntos sublimes, satisfacer las emociones elevadas del ser humano e incentivarlo hacia las perfecciones humanas y hacerlo un ser humano verdadero. Y en cuanto a la verdad, su marca es la concordia, la marca de virtud es el apoyo mutuo, y la marca de la asistencia mutua, apresurando a la ayuda mutua. La marca de la religión es la hermandad y la atracción. Y el resultado de refrenar y encadenar el alma dominada por el mal y de liberar al espíritu impulsándolo hacia la perfección es la felicidad en este mundo y en el Próximo. Así, a pesar de las virtudes que la civilización de hoy ha adquirido de la guía del Corán en particular, y de las religiones anteriormente reveladas, en realidad así ha sido derrotado frente al Corán.

Tercer Nivel: De los miles de asuntos, señalaremos sólo tres o cuatro como ejemplos. Ya que los principios y las leyes del Corán han venido de la eternidad, durarán por siempre. No están condenados a envejecer ni morir como las leyes de la civilización. Son siempre jóvenes y fuertes. Por ejemplo, a pesar de las buenas obras de todas sus sociedades, de todos los establecimientos para la enseñanza de la ética, toda la disciplina y las leyes severas, la civilización no ha podido competir con el Sabio Corán en dos de sus asuntos, y ha sido derrotada por ellos. Estos asuntos son:

[^88] ﴿ وَاَق۪يمُوا الصَّلٰوةَ وَآتُوا الزَّكٰوةَ ﴾ ﴿ وَاَحَلَّ اللّٰهُ الْبَيْعَ وَحَرَّمَ الرِّبٰوا ﴾

[^88]:Corán, 2:43, etc, 2:275

4–6 de octubre de 2026 · Estambul

XIII Simposio Internacional Bediuzzaman

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