no viera al sol! ¡Como si oyera el zumbido de una mosca y no oyera el rugir del trueno! ¡No, cien mil veces no!
Nuevamente, ¿puede la inteligencia acaso aceptar que un Ser Todopoderoso y Omnisciente, Cuya misericordia, amor y solicitud son infinitas, Que ama a Sus propias obras de arte, Que hace que Él mismo sea amado, y Que grandiosamente ama a quienes Lo aman; puede aceptar que semejante Ser aniquilara a través de la muerte permanente una vida que Lo ama tanto, que es en sí mismo amable y que instintivamente adora a su Creador; y, la esencia y la joya de esa vida, el espíritu? ¿Que Él se ofendiera e insultara a Su amor y amado por toda la eternidad, que Él lastimara sus sentimientos y Se negara a Sí mismo, e hiciera que otros negaran el misterio de Su misericordia y la luz de Su amor? ¡No, cien mil veces no!
Una belleza absoluta que adorna la creación con su manifestación y la misericordia absoluta que hace que todas las criaturas se regocijen está, sin lugar a dudas exenta y purificada de algo tan infinitamente desagradable, de semejante abominación y algo absolutamente despiadado.
El resultado, entonces, es que al considerar la existencia de la vida, aquellas personas que comprenden el misterio de la vida y que no malgastan sus vidas se convertirán en manifestaciones de vida eterna en el reino de la eternidad y del Paraíso eterno. En esto creemos.
Entonces también, el brillo de los objetos brillantes encontrados en la tierra a través del reflejo de la luz del sol, el destello breve sobre la superficie del océano de pequeñas burbujas a través de los destellos de luz, y que tomen su lugar otras burbujas que como ellas sostienen un espejo hacia una serie completa de soles imaginarios; todo esto demuestra de forma tangible que esos destellos son la manifestación reflexiva de un sol supremo. Con sus lenguas diversas, hacen mención a ese único sol y señalan hacia él con sus numerosos dedos.
Así también, la manera en que, a través de la manifestación suprema del Nombre de ‘Otorgador de Vida’ del Ser Viviente y Auto-Subsistente, todos los seres vivos de la faz de la tierra y de las profundidades del mar brillan a través del poder de Allah, y luego desaparecen detrás del velo de lo oculto, diciendo: “¡Oh, Eterno Viviente!”, para hacer lugar para a los siguen; esto representa una serie de testimonios e indicaciones de la vida y de la necesaria existencia del Ser Viviente y Auto-Subsistente.
De igual modo, todas las pruebas que atestiguan la sabiduría Divina, cuyos rastros son visibles en el ordenamiento de todos los seres; todas las
