gorrión y es por, cierto el más importante y elevado de toda la creación, caerá a un nivel veinte veces más abajo que aquél del gorrión; con respecto a la felicidad de su vida, será el más desafortunado y humillado de los desdichados.
De igual modo, la inteligencia, el más preciado de los dones para el ser humano, harían una herida en su corazón a través del reflejo constante de los dolores del pasado y de los temores del futuro; mezclaría los nueve dolores con cada placer y así se convertiría todo en un desastre para el ser humano. Ahora esto es falso hasta el grado extremo. La vida de este mundo así demuestra decisivamente el pilar de la fe que es la fe en el Más Allá y muestra ante nuestros ojos más de trescientos mil especimenes de resurrección en cada primavera.
¿Es acaso posible que un Agente Todopoderoso Que prontamente suministra y provee con sabiduría, solicitud y misericordia, todos los instrumentos y herramientas necesarias para tu vida, en tu cuerpo, en tu jardín y en tu patria, Que oye y responde las oraciones privadas y particulares hechas por el sustento por tu estómago, para su vida y su supervivencia, Que muestra Su aceptación de esa oración por medio de numerosos alimentos deliciosos; es acaso posible que semejante Ser no se de cuenta de ti ni te oiga, que Él no te proveyera con los medios de la vida eterna, el propósito más grande de la raza humana? ¿Es posible que Él no aceptara la oración más grande, más significativa, más merecedora y más universal para la eternidad de la raza humana al establecer la vida eterna y crear el Paraíso? ¿Es posible que Él no prestara atención a la oración universal e insistente de la raza humana, la criatura más importante del cosmos, el monarca de la tierra, una oración que resuena a lo largo del cielo y de la tierra, y que no preste la misma atención, o le garantice la misma gratificación, como un pequeño estómago? ¿Es posible que Él así hiciera que Su perfecta sabiduría e infinita misericordia fueran negadas? ¡No, cien mil veces, no!
Nuevamente, ¿es acaso posible que Él oyera la voz más secreta del ser más diminuto, remediara su dolor y socorriera su pedido; que Él lo alimentara con el más absoluto cuidado y consideración e hiciera que las criaturas más grandes que él le sirvieran; es acaso posible que Él hiciera todo esto y no oyera los estruendosos gritos de vida, la más grande, más preciada, más eterna y más delicada forma de vida? ¿Qué Él no prestara atención a su poderosa oración y súplica por la eternidad?
¡Sería como equipar a un solo soldado con el más absoluto cuidado e ignorar a un ejército vasto y obediente! ¡Como si viera a una manchita y
