Fundación de Ciencia y Cultura de Estambul
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¿Es acaso posible que un Señor que posee infinitamente compasión y misericordia, Quién con mucha compasión satisface la necesidad más pequeña de Sus criaturas de la manera más inesperada, Quién atiende a la apagada súplica de ayuda de Su criatura más oscura, y Quién responde a todas las peticiones que escucha, ya sea en voz alta y a su manera; es acaso posible que semejante Señor no preste atención a la petición más grande del más importante entre Sus siervos, el más amado entre sus criaturas, que no escuchara y le garantizara su oración más exaltada? [^15]

La bondad y la facilidad manifestadas en la alimentación y nutrición de los animales débiles y jóvenes demuestran que el Monarca del cosmos ejercita Su soberanía con misericordia infinita. ¿Es acaso posible que una compasión misericordiosa de este nivel en ejercicio de soberanía no acepte la oración del más virtuoso y bello de toda la creación? Esta verdad se explica en la Palabra Diecinueve, pero repitamos nuestra declaración sobre este asunto aquí:

¡Oh, amigo que escuchas estas palabras junto a mi propia alma! Dijimos en la comparación que hubo una reunión en cierta isla, y un comandante muy noble dio un discurso allí. Para descubrir la verdad indicada en la comparación, ven, vayámonos de esta época, y en nuestra mente e imaginación viajemos a la Península Arábiga en la bendita época del Profeta (PyB), para visitarlo y observarlo mientras él realiza sus tareas y se dedica a la adoración. Ve, tal como él es el medio para obtener la dicha eterna, por medio de su misión profética y guía, así también él es la razón de la existencia de esa dicha y el medio para la creación del Paraíso, a través de su adoración y oración.

[^15]:Aquel cuyo reino ha durado mil trescientos cincuenta años y continúa, que generalmente ha tenido más de trescientos cincuenta millones de súbditos y, a quien sus súbditos diariamente renuevan su promesa de lealtad y por cuyas perfecciones ellos continuamente atestiguan, cuyas órdenes son obedecidas con perfecta sumisión, cuyo tono espiritual ha coloreado la mitad del globo terráqueo y a una quinta parte de la humanidad, que es el amado de los corazones de los seres humanos y el educador de sus espíritus; semejante ser sin duda es el siervo más grande del Señor Quien lo hace prevalecer sobre el universo. Además, ya que la mayoría de los reinos de seres aplaudieron la función y el deber de ese ser al cargar el fruto de sus milagros, con certeza es la criatura más amada del Diseñador del cosmos. De igual modo, el deseo de perpetuidad que existe en todos los seres humanos en virtud de su naturaleza, un deseo que eleva a los seres humanos desde lo más bajo de lo bajo a lo más alto de lo alto, es el más grande de todos los deseos y peticiones, adecuadas para ser presentadas ante el Proveedor de todas las Necesidades sólo por el más grande de Sus siervos.

4–6 de octubre de 2026 · Estambul

XIII Simposio Internacional Bediuzzaman

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