Fundación de Ciencia y Cultura de Estambul
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Ya que el maestro de este mundo tiene entonces semejante generosidad , misericordia, esplendor y gloria, demuestra que Su infinita gloria y esplendor requiere el castigo de los descorteses; que Su infinita generosidad requiere infinita munificencia, y Su infinita misericordia requiere un otorgamiento de favor merecedor de sí mismo. Ahora, en este mundo transitorio y una vida breve, sólo una millonésima parte de todo esto, como una gota del océano, se establece y manifiesta a sí misma. Debe haber, en consecuencia, un reino de bendición apropiado a esa generosidad y merecedor de esa misericordia. Si no, uno debería negar la existencia de la misericordia que es visible a nosotros, y esto sería como negar la existencia del sol que llena cada día con su luz. Porque la muerte irrevocable transformaría la compasión en desastre, el amor en aflicción, la bendición en venganza, el intelecto en una herramienta de miseria, y el placer en dolor, para que la propia esencia de la misericordia de Allah se desvanezca.

Además, debe haber un reino de castigo apropiado a la gloria y dignidad de Allah. Porque generalmente el opresor abandona este mundo mientras todavía posee su poder, y el oprimido mientras todavía está subyugado a la humillación. En consecuencia, estos asuntos se difieren para la atención de un tribunal supremo; no es que se desatiendan. También sucede a veces que se promulga el castigo en este mundo. Los tormentos que sufrieron los desobedientes y los rebeldes de los siglos pasados demuestran que el ser humano no es abandonado a sus propios medios, y que está siempre sujeto a los golpes de su esfuerzo y de la majestuosidad de Allah.

¿Es acaso posible que el ser humano tuviera la tarea más importante de toda la creación y estuviera dotado de las capacidades más importantes; que el Sustentador del ser humano se diera a conocer con todas Sus obras bien ordenadas, y que el ser humano entonces fallara en reconocerlo a cambio por medio de la adoración; o que Allah Se hiciera amar por los seres humanos a través de las numerosas frutas adornadas de Su misericordia, y que el ser humano entonces fallara en hacerse a sí mismo amado de Allah a través de la adoración; o que Allah demostrara Su amor y misericordia al ser humano a través de Sus generosidades multicolores y que el ser humano entonces fallara al respetarlo con agradecimiento y alabanzas; es acaso posible que el ser humano permaneciera sin castigo, librado a sus propios medios, o que ese

4–6 de octubre de 2026 · Estambul

XIII Simposio Internacional Bediuzzaman

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