Ciertamente, los vastos cielos demuestran el grado de poder y sabiduría de Quien transforma a los variadas y diminutas criaturas o animales, y así los prepara para sus tareas, y Quien obliga a cada uno de ellos de una determinada manera por medio de su balance particular, el grado de obediencia y subyugación a Él. De igual modo, los vastos cielos le demuestran a las miradas atentas a través de su inmensidad asombrosa e innumerables estrellas, y las estrellas, al imponer su enormidad y sus giros veloces, el hecho de que no exceden sus límites ni en una pizca, ni siquiera por un segundo, ni desatienden sus tareas por un décimo de segundo, el equilibrio sumamente fino y particular con el que el Creador Glorioso lleva a cabo Su dominación.
Quinta frase: تَشَعْشُعُ سِرَاجِهَا، تَهَلْهُلُ مِصْبَاحِهَا، تَلَئْلُؤُ نُجُومِهَا، تُعْلِنُ لِاَهْلِ النُّهٰى، سَلْطَنَةً بِلَا اِنْتِهَاءٍ Esta frase establece claramente lo que se alude en la aleya del comienzo y en muchas otras que son similares a ella, que menciona la subyugación del sol, la luna y las estrellas. Es decir, para asigna el calor y la lámpara para dar luz que es el sol a embellecer el techo de los cielos, hace el tintero para escribir las misivas al Eternamente Adorado en líneas de día y de noche en las páginas del verano y del invierno; y hace que la luna, como la aguja de la hora que brilla en los enormes relojes de los minaretes y las torres, una aguja de la hora de tiempo para el poderoso reloj del domo de los cielos, y hacerla mover a través de sus mansiones con el equilibrio preciso y la medida perfecta en forma de crecientes variables, para así dejar un creciente una noche y luego pasa a buscarlo; y adorna el hermoso rostro del cielo con estrellas que centellean y sonríen en el domo de los cielos, todos estos son signos de la soberanía ilimitada de una dominación vigorizante. Son indicaciones de la Divinidad majestuosa que se hace conocer a las criaturas concientes. Invitan a aquellos que piensan a creer y a afirmar la unidad Divina.
