Fundación de Ciencia y Cultura de Estambul
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y oye todas las cosas. Alguien sin rumbo e impotente como tú no puede entrometerse en Su arte. No puedes interferir ni siquiera en un átomo”.

El representante de las cosas que imaginariamente creen ser copartícipes de Allah no pudo encontrar el modo de interferir en el cuerpo humano y se alejó de allí. Luego, se encontró con la raza humana y se dijo: “Este es un grupo desorganizado y sin reglas. Tal vez, como Satanás interfiere en sus acciones individuales y sociales que realizan al ejercitar sus deseos, seré capaz de encontrar la manera de interferir en el funcionamiento del cuerpo y la célula del cuerpo que me echó”.

Entonces le dijo a la raza humana, una vez más, en el idioma de la naturaleza sorda y la filosofía sin rumbo: “Pareces estar muy confundida. Yo soy tu maestro y dueño, o al menos, lo soy en parte”. A lo que la raza humana le respondió a través de la lengua de la verdad y de la realidad, de la sabiduría y el orden:

“Si tu tienes el poder y la sabiduría para hacer la camisa que viste a todo el globo terráqueo, que es entretejida y cosida con sabiduría perfecta con los hilos multicolores de todos los cientos de miles de animales y de especies de plantas, del que somos uno solo, y para hacer la alfombra que se extiende sobre la faz de la tierra y que es entretejida con los cientos de miles de especies de seres animados y que está creada de una manera extremadamente delicada y decorada, y para renovarla, reformarla constantemente, y si posees el poder abarcativo y la sabiduría exhaustiva con la que puedes disponer libremente del planeta tierra del cual somos el fruto, del universo del cual somos la semilla y si tienes el poder para enviarnos nuestras necesidades vitales desde todas las regiones del cosmos con el balance de la sabiduría y si tienes la habilidad de crear a todos los que como nosotros han partido antes que nosotros y a todos los que vendrán después de nosotros, sobre cuyos rostros la marca del poder es la misma, entonces, tal vez, podrías reclamar que eres mi maestro.

“Pero si no puedes, ¡cállate! No digas que, al ver la confusión de mi especie, serás capaz de interferir de alguna manera porque el orden no tiene errores. Las condiciones que tu imaginas ser confusas y desordenadas están transcriptas en perfecto orden en el libro del poder y del Determinador Divino. Porque el orden perfecto en los animales y las plantas, que son mucho más inferiores a nosotros y que están bajo nuestra supervisión, demuestra que este desorden aparente que hay entre nosotros no es más que un tipo de escritura.

“¿Es acaso posible que quien posiciona artísticamente un hilo que atraviesa toda la alfombra pudiera ser otro sino el maestro diseñador de la alfombra; o que quien crea una fruta pudiera ser otro sino el creador

4–6 de octubre de 2026 · Estambul

XIII Simposio Internacional Bediuzzaman

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