célula del cuerpo. Le dijo en el idioma de la filosofía y de la naturaleza: “No pude persuadir a la partícula ni al glóbulo rojo, pero tal vez tú seas razonable. Ya que tú has sido creada de diferentes sustancias tal como una casita diminuta, seré capaz de hacerte. Tú serás mi obra de arte y de mi propiedad verdadera”. La célula le respondió a través de la lengua de la sabiduría y de la verdad y le dijo:
“Soy sólo una cosa pequeña e insignificante, pero tengo tareas muy importantes y relaciones muy sensibles; estoy conectada al cuerpo entero y también a todas sus células. Por ejemplo, realizo tareas complejas y sin error en las venas y también en las arterias, en los nervios sensoriales y motores, en los poderes de atracción, repulsión y procreación, y en las facultades imaginativas. Si tienes el conocimiento y el poder de formar, ordenar y emplear a todo el cuerpo y a todos sus vasos sanguíneos, nervios y facultades, si tienes sabiduría exhaustiva y poder penetrante para controlar todas las células del cuerpo, que son como yo, en cuanto a sus cualidades y arte somos hermanos, pues demuéstralo. Sólo entonces podrás decir que eres capaz de crearme. Si no puedes, entonces, ¡sal de aquí!
“Los glóbulos rojos son mi comida y los blancos combaten las enfermedades que me atacan. Tengo trabajo para hacer, ¡no me distraigas! De todos modos, algo impotente, sin vida, sordo y ciego como tú no puede interferir de ninguna manera con nosotras. Porque tenemos un orden tan exacto, sutil y sin errores [^3] que si quien tuviera autoridad
[^3]:El Creador Omnisciente ha creado al cuerpo humano como si fuera una ciudad bien organizada. Algunos vasos sanguíneos cumplen la tarea de los teléfonos, mientras que otros son como picos de una fuente a través de la cual fluye la sangre, que es el agua de la vida. En cuento a la sangre, por dentro está compuesta de dos tipos de glóbulos. Uno de ellos, conocido como los glóbulos rojos, distribuye los nutrientes a las células del cuerpo; transmite el sustento a las células de acuerdo con la ley Divina. Son como mercaderes y oficiales de comida. El otro tipo son los glóbulos blancos, que son menos en cantidad que los rojos. Su tarea, como soldados, es defender del enemigo, como ser de una enfermedad. Cada vez que ejercen esa defensa, con sus dos revoluciones como los derviches mevlevíes, asumen un estado veloz y maravilloso. En cuanto a la sangre como un todo, tiene dos tareas generales; la primera es reparar el daño causado al cuerpo. Hay dos tipos de vasos sanguíneos: las venas y las arterias. Una de ellas lleva la sangre purificada y son los canales por los que se transporta la sangre limpia. Los otros son los canales para la sangre turbia que recoge los desechos; éstos transportan la sangre hacia donde ocurre la respiración, es decir, hacia los pulmones. El Creador Todopoderoso creó dos elementos en el aire: el nitrógeno y el oxígeno. En cuanto al oxígeno, cuando está en contacto con la sangre durante la respiración, atrae hacia sí, como el ámbar, el elemento impuro –el carbono– que está contaminando la sangre. Ambos se combinan y se transforman en un elemento llamada gas ácido carbónico. El oxígeno también mantiene la temperatura del cuerpo y purifica la sangre. Esto es porque, en la ciencia de la química, el Creador Omnisciente le otorgó al oxígeno y al carbono una relación intensa que podría describirse como una “pasión química”, en la que, de acuerdo con la ley Divina, cuando esos dos elementos se acercan, se combinan. Se ha establecido en la ciencia que el calor se produce en la combinación porque es un tipo de combustión. La sabiduría en esto es la siguiente: el movimiento de las partículas de esos dos elementos es diferente. Al combinarse, las partículas de un elemento se unen con los de la otra, de allí en adelante ambas partículas se mueven en una sola. El otro movimiento se transforma en calor de acuerdo con una ley del Creador Omnisciente. De hecho, que ‘el movimiento produce calor’ es un principio establecido.Así, como consecuencia de esto, por esta combinación química, como el carbono es eliminado de la sangre, la temperatura del cuerpo de los seres humanos se mantiene y al mismo tiempo la sangre se purifica. Al inhalar, el oxígeno limpia el agua de la vida del cuerpo a la vez que enciende el fuego de la vida. Al exhalar, le cede el paso, en la boca, al fruto de las palabras, que son milagros del Poder Divino. فَسُبْحَانَ مَنْ تَحَيَّرَ فِي صُنْعِهِ الْعُقُولُ ¡Glorificado sea Allah, ante cuyo arte la mente está perpleja!
