manecilla de la hora y observa según su movimiento mientras la otra está sobre la manecilla que cuenta las décimas de segundo. Habría una enorme diferencia, tan grande como la relación entre nuestro reloj y la órbita anual de la tierra, en cuanto a las cosas observadas por estos dos individuos en el mismo período de tiempo.
Así, ya que el tiempo es como un tono, un matiz o una cinta de movimiento, una regla que está vigente en movimiento también está vigente en tiempo. Y entonces, a pesar de que las cosas que observamos en el período de una hora serían iguales en cantidad al individuo conciente montado sobre la manecilla de la hora del reloj, como el que está montado sobre la manecilla que cuenta las décimas de segundo, el Noble Mensajero de Allah (PyB) montó sobre Buraq con la Asistencia Divina y en el mismo espacio de tiempo, en una hora específica, como un rayo atravesó toda la esfera de las contingencias, vio las maravillas de los aspectos externos de las cosas y los aspectos que miran por su Creador, ascendió al punto de la esfera de la necesidad, fue honrado con la conversación Divina y favorecido con la observación de la belleza Divina, recibió su decreto, y regresó a su tarea. Fue posible que esto pasara, y pasó.
Y nuevamente viene a la mente que tú dirías: “Sí, entonces pudo pasar, es posible. Pero no todo lo que es posible ocurre, ¿Existe algo similar a esto para que pueda aceptarse? ¿Cómo se puede plantear la ocurrencia de algo de lo que no hay casos similares sólo por la probabilidad?”
A lo que responderíamos: Existen tantos casos similares que no se pueden enumerar. Por ejemplo, cualquiera que tenga vista puede ascender con sus ojos desde el suelo hasta el planeta Neptuno en un segundo. Cualquiera que tenga conocimiento puede montar las leyes de la astronomía con su intelecto y viajar más allá de las estrellas en un minuto. Cualquiera que tenga fe puede, montando su pensamiento sobre la acción y los pilares de las oraciones obligatorias, a través de una especie de Ascensión, dejar el universo atrás y llegar tan lejos como hasta la presencia Divina. Cualquiera que vea con su corazón y cualquier evliya de perfección pueden, a través de un viaje espiritual, atravesar en cuarenta días el Trono Divino y la esfera de los Nombres y atributos Divinos. Y ciertas personas, incluso, como el Sheij Geylani y el Imám Rabbani, verazmente registraron sus ascensiones espirituales hasta el Trono que duraron un minuto.
Además, están los ángeles que van y vienen, que son cuerpos luminosos, desde el Trono Divino hasta la tierra y desde la tierra hasta el Trono en un corto período de tiempo. Y la gente del Paraíso asciende a
