[^13] ﴿ صِرَاطَ الَّذ۪ينَ اَنْعَمْتَ عَلَيْهِمْ غَيْرِ الْمَغْضُوبِ عَلَيْهِمْ وَلَا الضَّٓالّ۪ينَ ﴾
[^13]:Corán, 1:7
Vi algo parecido a un sueño o una visión, un hecho imaginario, que fue como sigue.
Me vi a mí mismo en un amplio desierto. Una capa de nubes turbias, desalentadoras y sofocantes habían cubierto toda la faz de la tierra. No había ni una brisa, ni luz, ni agua, no había nada de esto. Imaginé que en todas partes estaba lleno de monstruos, criaturas peligrosas y espantosas. Se me ocurrió que del otro lado de esta tierra habría luz, brisa y agua. Era necesario llegar hasta allí. Me di cuenta que era llevado hacia allí involuntariamente. Bajo la tierra atravesé mi camino arrastrándome por una cueva como un túnel y gradualmente viajé a través de la tierra. Vi que mucha gente había pasado por este camino subterráneo antes que yo, en todos lados estaban sumergidos. Vi sus huellas, y una vez oí algunas de sus voces, luego cesaron.
¡Oh, amigo mío que me acompañas con tu imaginación en mi viaje imaginario! Esa tierra es la naturaleza y la filosofía del naturalismo. Y el túnel es el camino que los filósofos han abierto con su pensamiento para alcanzar la verdad. Las huellas que vi eran aquellas de los filósofos famosos como Platón y Aristóteles [^14] , y las voces que oí eran las que aquellos genios como Ibn-i Sina y Farabi. Por cierto, vi las cosas que Ibn-i Sina había dicho y algunos de sus principios, pero se había atorado, no pudo ir más allá, se sumergió antes de llegar a la verdad. De cualquier modo, para salvarte de la curiosidad, te mostré una pequeña parte de la verdad. Ahora regreso a mi viaje.
[^14]:2 Si dices: “¿Quién te crees que eres para desafiar a estos famosos filósofos? ¿Tú eres como una mera mosca y aún así te entrometes en el vuelo de las águilas?”, te respondería: “Mientras tenga un maestro eterno como el Corán, en los asuntos relacionados con la verdad y el conocimiento de Allah, no tengo que darle tanto valor como el de un ala de una mosca a esas águilas, que son los estudiantes de la filosofía extraviada y del intelecto engañoso. Sin importar qué tan inferior yo sea comparado con ellos, su maestro es mil veces más inferior que el mío. Con la ayuda de mi maestro, sea lo que sea que los haya hecho sumergirse ni siquiera me ha humedecido los dedos de los pies. Un soldado insignificante que actúa según las leyes y las órdenes de un gran rey puede lograr más que un gran mariscal de campo de un rey insignificante...”
Gradualmente me di cuenta que me habían dado dos cosas para usar. Una era una linterna; disiparía la oscuridad de esa naturaleza subterránea. La otra era un artefacto, que, al golpear rocas poderosas y
