no se transformará en oscuridad y fugacidad. Cuando el “Ego” completa su tarea de esta manera, abandona su soberanía imaginaria y supuesta propiedad, que son las unidades de medida, y dice: لَهُ الْمُلْكُ وَلَهُ الْحَمْدُ وَلَهُ الْحُكْمُ وَاِلَيْهِ تُرْجَعُونَ “Suya es la soberanía y Él es digno de alabanzas; Suyo es el juicio y hacia Él todos ustedes regresarán”. Alcanza verdadera adoración. Obtiene el rango de: ‘en la mejor armonía’ (Corán, 95:4).
Pero si, olvidando la sabiduría de su creación y abandonando la tarea de su naturaleza, el “Ego” se ve a sí mismo solamente a la luz de su significado concreto, si cree que es de su propiedad, entonces traiciona la Responsabilidad y cae bajo la categoría de:
﴾ وَقَدْ خَابَ مَنْ دَسّٰيهَا ﴿ “Y habrá perdido quien la lleve al extravío”. (Corán, 91:10) Fue de este aspecto de la Responsabilidad, en consecuencia, que hace que todos asocien copartícipes con Allah, el mal y el extravío, que los cielos, la tierra y las montañas estuvieran aterrorizados; temían asociarle copartícipes hipotéticos a Allah.
Por cierto, si el “Ego” no se conoce por lo que es, una Alif insustancial, un hilo, una línea hipotética, puede florecer debajo del suelo del secreto, hinchándose gradualmente. Impregnará todas las partes de un ser humano. Como un dragón gigante se tragará al ser humano; esa persona entera con todas sus facultades se convertirá, con bastante simpleza, en puro “Ego”. Entonces también, el “Egoísmo” de la raza humana le da fuerza al “Egoísmo” individual por medio del racismo humano y el racismo nacional, y el “Ego”, obteniendo apoyo del “Egoísmo” de la raza humana, desafía las órdenes del Creador Glorioso, como Satanás. Entonces, compara a todos, incluso a todo, con sí mismo; divide la soberanía de Allah Todopoderoso entre ellos y las causas. Cae en asociarle copartícipes a Allah a gran escala, indicando el significado de:
﴾ اِنَّ الشِّرْكَ لَظُلْمٌ عَظ۪يمٌ ﴿ “No asocies nada ni nadie con Allah, pues hacerlo es una enorme injusticia”. (Corán, 31:13) Es así como un hombre que roba una moneda de plata del tesoro público; sólo puede justificar su acción al acordar llevar una moneda de plata para cada uno de sus amigos que esté presente. Entonces el hombre que dice: “Me pertenezco”, debe creerlo y dice: “Todo es dueño de sí mismo”.
